Cuando el pelo se cae de golpe: lo que puede estar diciendo el cuerpo y por qué no alcanza con comprar suplementos
Una médica dermatóloga y dos pacientes coinciden en que la consulta a tiempo, los estudios de laboratorio y el tratamiento de la causa de fondo son la única manera de frenar la caída del cabello en mujeres. La moda de tomar biotina o hierro sin análisis puede terminar haciendo más daño que bien.
Lo que empezó como una preocupación menor terminó llevándola a sentarse en un consultorio. A Lorena, 47 años, le empezó a caer el pelo de manera llamativa después de las vacaciones: se le notaba en la almohada, en el cepillo, en la rejilla de la ducha. "Pensé que era el cloro de la pileta, después el estrés, después el shampoo nuevo. Fui cambiando uno tras otro durante meses y nada", cuenta mientras espera su turno en una clínica del barrio de Once. Recién cuando se animó a pedir un turno con una dermatóloga se enteró de que el problema tenía nombre clínico: efluvio telógeno, una caída difusa y temporaria que suele dispararse después de un cuadro de estrés físico o emocional fuerte, una cirugía, una dieta muy restrictiva o un cambio hormonal.
La escena que se repite en los consultorios de dermatología de la ciudad de Buenos Aires es cada vez más frecuente, según reconstruí a partir de varias conversaciones con profesionales y con mujeres que atraviesan el problema. La caída del cabello en mujeres dejó de ser un tema relegado a la conversación íntima: ahora aparece en búsquedas de Google, en grupos de WhatsApp de amigas y en consultas espontáneas. Pero el entusiasmo por buscar soluciones rápidas choca con un dato que los especialistas remarcan: sin diagnóstico, no hay tratamiento que sirva, y los suplementos que se toman como atajo pueden terminar empeorando el cuadro.
Cuando el pelo avisa
"Una pérdida que supera los cien cabellos por día durante varias semanas, una zona donde se ve el cuero cabelludo de manera repentina o un afinamiento que se nota cada vez más en la raya del pelo amerita consulta", explica la dermatóloga María Inés Hernández, que atiende en el Hospital Alemán y en su práctica privada. La especialista aclara que existe un recambio normal del pelo —se cae y vuelve a crecer— y que la mayoría de las mujeres pierden entre cincuenta y cien cabellos por día sin que eso signifique nada patológico. La diferencia está en el volumen, en la velocidad y en el patrón.
Las causas que más aparecen en el consultorio
- Trastornos de la tiroides: tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo pueden generar caída difusa del cabello, que en muchos casos revierte cuando se trata la enfermedad de base.
- Síndrome de ovario poliquístico (SOP): el aumento de andrógenos puede producir un afinamiento del pelo en la zona de la raya y las entradas, similar al patrón masculino, junto con irregularidades menstruales, acné y más vello corporal.
- Déficit de hierro: es el hallazgo más frecuente en los estudios de laboratorio que se piden ante una caída persistente. Sin anemia comprobada con análisis, suplementar hierro no tiene sentido e incluso puede ser tóxico.
- Otras carencias nutricionales: niveles bajos de biotina, zinc o vitamina D también pueden contribuir, pero solo se confirman con un análisis de sangre.
- Estrés físico o emocional, cirugías, dietas muy restrictivas y ciertos medicamentos: disparan el efluvio telógeno, una caída temporaria que suele resolverse sola en seis a nueve meses si se corrige la causa.
La dermatóloga subraya que ninguna de estas causas se diagnostica mirando el pelo. "La consulta arranca con una buena historia clínica: cuándo empezó la caída, si fue después de un evento puntual, si hay antecedentes familiares, cómo es la menstruación, qué se come, quéMedicación se toma. Después revisamos el cuero cabelludo con un tricoscopio, que es un dermatoscopio que magnifica el folículo. Y si hay sospecha de algo hormonal o nutricional, pedimos análisis de sangre. En algunos casos hacemos una biopsia del cuero cabelludo", enumera.
El boom de los suplementos sin control
El mercado de suplementos capilares explota. En cualquier farmacia o dietética se consiguen cápsulas con biotina, zinc, hierro, keratina, colágeno, vitamina D y combinaciones varias. En las góndolas aparecen como solución universal para el pelo, las uñas y la piel, con publicidades que prometen resultados en pocas semanas. Hernández es tajante: "Tomar hierro o biotina porque leí en una revista que sirve para el pelo es una de las peores cosas que puede hacer una mujer. Si no tiene la carencia, no la va a ayudar, y el exceso de hierro puede dañar el hígado, generar problemas digestivos y hasta producir el efecto contrario al que busca". La Academia Estadounidense de Dermatología comparte esa postura y recomienda suplementos solo cuando un análisis de laboratorio confirma la deficiencia.
Volver al principio
Lorena, la paciente de Once, volvió al consultorio seis meses después de la primera consulta con los resultados de sus análisis en la mano. Tenía el hierro bajo y un hipotiroidismo que desconocía. Empezó a tomar la medicación que le indicó la endocrinóloga y un suplemento de hierro bajo control médico. La caída se fue frenando de a poco. "El pelo me empezó a crecer de nuevo, finito al principio, pero ya no se me iba en mechones. Lo que más me quedó de todo esto es que no hay atajo: hay que ir al médico y hacerse los estudios. Si no, estás tirando plata y tiempo, y en algunos casos hasta te hacés mal". La historia de Lorena es la de muchas: el pelo, cuando avisa, casi siempre está contando algo que el cuerpo todavía no dijo con palabras.
