La estampida de la inteligencia artificial deja sin memoria a las computadoras de todos los días y revive un estándar que parecía jubilado
La demanda de chips para IA desvía la producción de RAM y dispara los precios de la DDR5. Para no dejar a los usuarios sin updates, Intel y AMD vuelven a habilitar plataformas con DDR4, un estándar que ya tiene más de una década.
Les tengo que ser honesto desde el arranque: esta nota no es de nieve ni de montaña, pero el fenómeno que cuenta tiene la misma lógica que una tormenta inesperada en pleno julio. Cuando un evento te rompe los planes, hay que rearmar la mochila y salir igual. Eso mismo está pasando con la memoria de las computadoras: una tormenta llamada inteligencia artificial se llevó puesta una parte del mercado y obligó a la industria a desempolvar tecnología vieja para que la gente de a pie pueda seguir actualizando su equipo sin pagar una locura. Así que, ya metidos en el tema, les cuento de qué se trata este quilombo que tiene a los precios de la RAM por las nubes y a dos gigantes como Intel y AMD mirando hacia atrás, hacia un estándar que muchos ya dábamos por retirado hace rato.
Por qué la DDR5 cuesta más del doble que la DDR4
Para hacerse una idea rápida: un kit de 32 gigabytes de memoria DDR5 de uso doméstico ronda hoy los 620 dólares, mientras que el kit equivalente en DDR4 se consigue por unos 260 dólares. Esa brecha, que en cualquier escenario normal no justificaría volver a un estándar con más de una década encima, se transformó en el argumento central para que dos de los fabricantes de procesadores más importantes del mundo dieran marcha atrás con decisiones que ellos mismos habían tomado hace apenas un par de años. Lo que nosotros sentimos en el bolsillo cuando vamos a comprar una memoria nueva, del otro lado se llama redireccionamiento de capacidad: los fabricantes de chips están desviando líneas de producción enteras hacia la memoria de alto ancho de banda que necesitan los aceleradores de inteligencia artificial, y eso deja cada vez menos espacio para la memoria común y corriente que llevan nuestras computadoras, los teléfonos y hasta las consolas de videojuegos.
Para dimensionar el fenómeno vale una cifra que soltó una ejecutiva de Samsung y que a mí, particularmente, me dejó pensando: ese tipo de memoria pensada para inteligencia artificial pasará de representar el 20 por ciento de la capacidad de producción de los fabricantes del sector en 2025 a casi el 30 por ciento en 2027. Es un salto enorme si uno lo piensa en términos de fábricas y de obleas de silicio, y lo que deja afuera es justamente lo que necesitamos los usuarios comunes. En la misma línea, el director ejecutivo de Micron, Sanjay Mehrotra, les dijo a sus inversores que prevé que la demanda de la compañía supere a la oferta durante los próximos dos años y que el 75 por ciento de la producción de Micron para 2027 ya tiene comprador, a precios incluso superiores a los actuales. Párrafo aparte, aunque les cueste creerlo, Micron directamente dejó de vender memoria RAM al consumidor final: su negocio completo apunta a los centros de datos. Cuando una empresa así le cierra la puerta al público general, el mercado lo siente y se nota.
Intel y AMD vuelven a abrir la puerta a un estándar viejo
Hasta no hace mucho, la lógica de la industria era avanzar sin mirar atrás: lo nuevo reemplazaba a lo viejo y listo. Pero esta vez la presión del precio torció esa regla y empujó a los dos gigantes a desempolvar plataformas que muchos ya consideraban jubiladas. Intel había discontinuado el zócalo LGA 1700 en 2024, cuando decidió ir a una estrategia exclusiva de DDR5. Ahora, en cambio, prepara nuevos procesadores compatibles con ese mismo zócalo para los primeros meses de 2027, lo que en la práctica significa que van a volver a convivir DDR4 y DDR5 sobre el mismo conector físico. Gigabyte, una fabricante taiwanesa de placas madre, ya confirmó que dos de sus líneas van a darle soporte a esos chips, así que la movida no es un rumor aislado sino algo que empieza a tomar forma concreta en las góndolas. AMD tomó un camino parecido en agosto de 2026 con el relanzamiento de su plataforma AM4, también compatible con DDR4, una decisión que dejó con la boca abierta a más de un técnico que daba por muerta esa plataforma.
- DDR4 es un estándar que data de 2014 y que muchos usuarios y técnicos ya daban por retirado del mercado hogareño.
- Intel reabrió el zócalo LGA 1700, que admite tanto DDR4 como DDR5, con nuevos procesadores pensados para los primeros meses de 2027.
- AMD relanzó la plataforma AM4 en agosto de 2026 como respuesta a la misma crisis de precios.
- Gigabyte confirmó que dos líneas de placas madre van a soportar los nuevos chips de Intel sobre ese conector físico.
- El regreso a estándares anteriores es un punto de inflexión: por primera vez en mucho tiempo lo más nuevo no es necesariamente lo más conveniente para el consumidor final.
“Por primera vez en mucho tiempo, la tecnología más nueva no es necesariamente la más accesible ni la más inteligente a la hora de elegir.”Industria de semiconductores
El impacto de todo esto ya se siente en los equipos de uso cotidiano y no hace falta ser técnico para notarlo: las computadoras armadas subieron de precio, algunos fabricantes están volviendo a ofrecer configuraciones con menos memoria que antes por el mismo valor, y la suba también salpicó a teléfonos, dispositivos de streaming y consolas de videojuegos. Hablé con Carlos, pistero de un conocido local de hardware del centro, que me lo resumió en una frase que vale la pena repetir: "la gente viene a pedir DDR5 y se va con DDR4, porque con el mismo dinero se lleva el doble de memoria". En tiempos normales esa conversación no existía; ahora es moneda corriente. Mi consejo para el que esté pensando en renovar el equipo es bien terrateniente: antes de comprar, comparar precios de DDR4 y DDR5 para la misma capacidad, fijarse si la placa madre nueva acepta memoria vieja y, sobre todo, no apurarse por llevar lo último si lo último cuesta el doble. A veces, como en una buena tormenta, la mejor decisión esEquiparse con lo que ya conocés y andar lo más lejos posible.
