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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Ortiga, ajo y cáscaras: el botiquín verde que el INTA recomienda para defender el jardín sin químicos

Con la llegada de los días cálidos, los hongos, los pulgones y la mosca blanca acechan a las plantas. Investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria difundieron recetas caseras, simples y económicas para que se pueden preparar en la cocina de casa.

Por Emanuel PaillalefSociedad · · hace 1 d
Ortiga, ajo y cáscaras: el botiquín verde que el INTA recomienda para defender el jardín sin químicos

El termómetro empieza a subir, las plantas vuelven a brotar con fuerza y, casi al mismo tiempo, aparecen los enemigos de siempre: pulgones, cochinillas, mosca blanca, ácaros y hongos queAprovechan el calor y la humedad para instalarse en hojas y tallos. Frente a ese escenario, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria salió a recordar que existen preparados caseros, fáciles de hacer en la cocina de cualquier casa, que permiten proteger el jardín y la huerta familiar sin recurrir a productos químicos industriales.

Según los especialistas del organismo, con la primavera se disparan los hongos, que aprovechan la combinación de calor y humedad, mientras que en verano el ambiente más seco favorece la explosión de insectos y ácaros, que además encuentran más frutos y hojas tiernas para alimentarse. La idea, aclaran, no es eliminar por completo a estas poblaciones, sino mantenerlas en niveles bajos para que no causen daños significativos.

Las reglas básicas antes de empezar a mezclar

Antes de lanzarse a preparar cualquier receta, los técnicos del INTA insisten en respetar tres cuidados elementales: usar siempre recipientes de plástico, vidrio o cerámica, ya que los metálicos pueden liberar sustancias tóxicas para las plantas; macerar en un lugar ventilado y sin sol directo, porque la fermentación genera olores fuertes; y colar muy bien el líquido antes de cargarlo en el rociador, para no terminar tapando la boquilla.

  • Purín de ortiga: un kilo de ortiga fresca, o entre 100 y 200 gramos si está seca, en diez litros de agua. Se deja fermentar a la sombra entre siete y doce días, revolviendo a diario hasta que desaparezcan las burbujas. Antes de pulverizar, se diluye en la misma cantidad de agua. Sirve contra pulgones y hongos y, de yapa, aporta nutrientes al suelo. Conviene manipular la ortiga con guantes.
  • Macerado de ajo con alcohol: una cabeza entera de ajo licuada con medio litro de agua y medio litro de alcohol. Se guarda siete días en la heladera, se filtra y, al momento de usar, se diluyen 100 mililitros por litro de agua con unas gotas de jabón blanco neutro como adherente. Actúa contra ácaros, pulgones, mosca blanca, orugas y hongos.
  • Cáscara de naranja: se hierve la cáscara de una naranja en medio litro de agua durante diez minutos. Una vez fría, se cuela y se pulveriza sobre las plantas. Resulta útil contra pulgones y cochinillas.
  • Cebolla en reposo: se colocan dos o tres cebollas medianas en agua hirviente y se dejan infusionar hasta 48 horas. El líquido, colado, se aplica para prevenir pulgones y hongos.
  • Infusión de ruda y salvia: en partes iguales, se prepara como un té común y se aplica sin fermentación previa. Funciona como repelente de pulgones.
  • Cáscara de huevo triturada: extendida alrededor de la base de las plantas, actúa como barrera física contra caracoles y babosas, que en temporadas húmedas pueden aparecen de la nada y comerse los brotes tiernos en una sola noche.

En todos los casos, los especialistas recomiendan aplicar los preparados al atardecer o primeras horas de la mañana, cuando el sol no pega de lleno y las gotas no se evaporan tan rápido. También sugieren repetir la aplicación cada cinco o siete días, sobre todo después de una lluvia, ya que el agua lava el producto y reduce su efecto. Y un detalle clave: estos preparados no reemplazan a los agroquímicos cuando la plaga ya está avanzada, pero sí funcionan muy bien como prevención y en los primeros focos, que es justamente cuando más barato y sencillo resulta controlarla.

En tiempos en que el precio de los insumos para el jardín se siente en el bolsillo y la preocupación por lo que se aplica cerca de la casa crece, la vuelta a las recetas de la abuela, ahora con el respaldo técnico del INTA, aparece como una alternativa concreta. Un kilo de ortiga, una cabeza de ajo, unas cáscaras de naranja y un poco de paciencia alcanzan para empezar a tener un jardín más sano, sin química pesada y sin gastar de más.

EP

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