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Garbanzos con calamares: un guiso breve que se apoya en la conserva y en el sofrito

La combinación de legumbres y mariscos baja a veinte minutos de trabajo activo cuando se parte de garbanzos ya cocidos. La preparación admite sepia o chipirones como reemplazo del calamar y mejora de un día para otro.

Por Silvia TarifeñoAmbiente y agua · 10 de septiembre de 2026 · hace 49 min

La unión de legumbres con mariscos tiene larga tradición en la cocina de costa, aunque carga con la fama de elaborada. La práctica desmiente esa impresión: con garbanzos cocidos en conserva, el tiempo activo frente a la olla se reduce a veinte minutos sin resignar profundidad de sabor ni entidad en el plato.

La base: sofrito corto y caldo de pescado

El procedimiento arranca con un sofrito clásico. Cebolla picada, ajo y tomate se cocinan a fuego medio hasta que el conjunto queda concentrado y oscuro. Sobre ese fondo se incorporan los calamares limpios y cortados en aros o trozos, el tiempo justo para que tomen color sin endurecerse. Después entran los garbanzos escurridos y el caldo de pescado, que puede ser casero o de tetrabrik.

Un hervor final de pocos minutos une los sabores y termina de integrar el caldo. El resultado es un guiso corto de líquido, más cercano a un salteado húmedo que a una sopa, con los garbanzos enteros y los anillos de calamar enteros en boca.

Ventajas prácticas y variantes de cefalópodo

Una propiedad útil de la preparación es que mejora al día siguiente. Las legumbres absorben el caldo durante el reposo y los sabores se asientan, por lo que cocinar la noche anterior y recalentar al mediodía resulta una estrategia válida. El guiso resiste bien en recipiente hermético y mantiene su textura al calentarse.

El calamar no es el único cefalópodo que se adapta a esta fórmula. La sepia aporta una textura más firme y un sabor algo más intenso; los chipirones, por su tamaño menor, se cocinan en menos tiempo y quedan tiernos si no se pasan de calor. Las tres opciones conducen a un plato equivalente en lo esencial.

  • Sofrito de cebolla, ajo y tomate a fuego medio hasta concentrar.
  • Saltear los calamares limpios en aros o trozos hasta que tomen color.
  • Sumar garbanzos escurridos y cubrir con caldo de pescado.
  • Hervir pocos minutos para integrar; servir como guiso corto o salteado húmedo.
  • Reservar en recipiente hermético; recalentar al día siguiente para mejor sabor.
  • Sustituir calamar por sepia (más firme) o chipirones (más tiernos).

En términos nutricionales, la combinación de proteína vegetal de la legumbre con proteína magra del marisco y un aporte graso mínimo la ubica entre las preparaciones más equilibradas de la cocina mediterránea, una observación que los manuales de dietética repiten al comparar legumbres con frutos del mar.

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Silvia TarifeñoAmbiente y agua

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