Un juego diseñado para prevenir la depresión en adolescentes mostró resultados modestos pero sostenidos en pruebas en escuelas de Connecticut
El ensayo clínico, publicado en JAMA Network Open, evaluó durante doce meses a 532 estudiantes secundarios que recibieron PlaySmart, un videojuego de salud mental creado en Dartmouth, frente a quienes jugaron títulos comerciales. La diferencia en síntomas depresivos fue pequeña, pero estadísticamente significativa, y abre la puerta al uso de herramientas digitales en lugares donde faltan profesionales.
Qué. Un videojuego concebido con fines de prevención redujo levemente los síntomas de depresión en un grupo de adolescentes estadounidenses. Dónde. El estudio se realizó en 15 programas escolares de salud de Connecticut, Estados Unidos. Cuándo. Los resultados se publicaron esta semana en la revista JAMA Network Open, tras un seguimiento de doce meses.
Un juego pensado para la prevención
El programa se llama PlaySmart y fue desarrollado por el laboratorio play2PREVENT de la Geisel School of Medicine, en la Universidad de Dartmouth. Participaron en su diseño adolescentes y especialistas en salud conductual. Durante las partidas, los jugadores toman decisiones, identifican señales de malestar emocional, enfrentan presiones del entorno y aprenden cuándo conviene buscar ayuda de un adulto o de un profesional.
En la prueba se trabajó con 532 estudiantes de entre 16 y 19 años, que fueron divididos de forma aleatoria: 269 jugaron PlaySmart y 263, videojuegos comerciales sin contenido terapéutico. La intervención totalizó alrededor de cinco horas de juego distribuidas en seis semanas.
- El grupo que usó PlaySmart terminó con un puntaje promedio de 5,30 en el cuestionario PHQ-8, contra 6,42 del grupo control.
- La diferencia ajustada fue de 1,12 puntos, estadísticamente significativa aunque de tamaño pequeño.
- El efecto se sostuvo a lo largo de doce meses de seguimiento.
- No se observó un beneficio equivalente en los síntomas de ansiedad.
“Muchos jóvenes nunca reciben atención, ya sea por el estigma, la falta de especialistas o porque no reconocen que necesitan ayuda. Una intervención digital y autónoma puede llegar a lugares donde un profesional no está disponible.”Caroline Barry, primera autora del estudio
Por qué importa en la región
El hallazgo se conoce en un contexto regional preocupante. La Organización Panamericana de la Salud advirtió que en las Américas uno de cada siete adolescentes presenta algún problema de salud mental y que la mayoría no recibe atención adecuada. En ese escenario, una herramienta digital de bajo costo operativo podría complementar la falta de recursos profesionales, aunque los propios autores aclaran que se trata de un complemento y no de un reemplazo del acompañamiento clínico.
Lo confirmado es la magnitud del efecto y su persistencia durante un año. Lo que falta por establecer es si el beneficio se mantiene en poblaciones más diversas y con acceso desigual a servicios de salud mental. Noticia en desarrollo.
