El Benteveo prendió el luces y Neuquén ya piensa en 34 parques más para los barrios
Recorrí la nueva posta del Paseo Costero sobre el Limay, donde el Municipio montó juegos temáticos, sectores para trepar y lugares de descanso para los adultos. Lo que dejó la inauguración y el paquete de obras que el intendente Gaido prometió para los próximos meses.
La escena me la quedé mirando un buen rato. Eran cerca de las siete de la tarde y todavía había chicos encaramados en los mangrullos del flamante parque Benteveo, en pleno Paseo Costero del río Limay, mientras los padres se sentaban en los bancos recién instalados a conversar como si el lugar les perteneciera desde siempre. El piso continuo de caucho, los colores que se prendían con la iluminación nueva y el runrún del agua del río a pocos metros armaban una postal que, hasta hace poco, en esa franja de Neuquén capital no existía.
Yo llegué caminando por la vereda que bordea el Paseo Costero, entre las calles Intendente Linares y Saturnino Torres, y lo primero que me llamó la atención fue la mezcla rara entre lo lúdico y lo cuidado: hamacas, juegos integradores pensados para chicos con distintas capacidades, sectores para trepar y explorar, y mesas y bancos donde los más grandes se podían tirar un rato sin perder de vista a los pibes. Todo sobre el río, con el Limay haciendo de fondo de escena.
Cómo es el parque y qué se puede hacer
- Mangrullos y juegos integradores para distintas edades y capacidades.
- Sectores para trepar y explorar, con superficie continua de caucho.
- Bancos y mesas para los adultos que acompañan.
- Iluminación para usarlo de noche, según confirmó la funcionaria Noelia Rueda Cáceres.
- Ubicación estratégica sobre el Paseo Costero del río Limay, entre Linares y Saturnino Torres.
Mientras recorría el lugar, me crucé con Claudia, 48 años, vecina del barrio, que estaba parada con los brazos cruzados mirando cómo su hija de siete se hamacaba sin parar. Me dijo, medio en serio medio en broma, que ya había perdido la cuenta de la cantidad de veces que tuvo que empujarla. 'Antes nos íbamos hasta el centro o cruzábamos el puente para encontrar un lugar así; ahora lo tenemos a cuatro cuadras de casa y al lado del río, ¿qué más se puede pedir?', me soltó, contenta. La entendí: cuando sos grande y tenés chicos, lo que más valorás es que el espacio verde esté cerca y que invite a quedarse, no solo a pasar.
“La intervención comprende tanto el sector infantil como los espacios compartidos por el resto de la familia.”Noelia Rueda Cáceres, subsecretaria de Coordinación Administrativa e Institucional
La propia Rueda Cáceres me confirmó durante la recorrida que el Benteveo es el tercer parque temático que se levanta sobre la costa del Limay, y que la inversión en la obra pasó los 600 millones de pesos. La cifra llama la atención no solo por el monto, sino por el esfuerzo de sostener, en plena discusión nacional por el ajuste, un plan de obras públicas centrado en plazas y juegos. Noelia fue clara cuando se la pregunté: la idea, dijo, es que el paseo deje de ser un lugar de paso y se convierta en una sucesión de postas donde la gente pueda ir quedándose, parque por parque.
El anuncio: 34 parques nuevos en los barrios
El verdadero plato fuerte de la jornada, igual, no fue el Benteveo en sí, sino lo que vino después. El intendente Mariano Gaido tomó el micrófono en la inauguración y confirmó que la gestión ya trabaja en un paquete de 34 parques que se repartirán por distintos barrios de la ciudad. La lógica, explicó, es simple y tiene un objetivo casi doméstico: que cada familia neuquina tenga un lugar de recreación a pocas calles de su casa, sin necesidad de tomarse un colectivo o de meterse en el auto para ir al centro. 'Queremos que los chicos jueguen cerca de sus hogares', repitió más de una vez, y la frase, en una ciudad que crece y se extiende hacia todos lados, tiene una lectura política bastante clara.
Dentro de ese listado, Gaido mencionó algunos proyectos que ya tienen nombre propio: el parque Küyen, en la barda; el Mafalda, en Confluencia; el dedicado a los dinosaurios, en Unión de Mayo; y el espacio inspirado en La Trochita, en el centro. Son propuestas con temáticas muy distintas entre sí, lo que habla de un intento por darle identidad barrial a cada plaza, en lugar de replicar el mismo molde en todos lados. A mí, que vengo recorriendo la ciudad desde hace años, me llamó la atención que se apueste por nombres tan locales y tan reconocibles para los neuquinos: Küyen, La Trochita, Mafalda, los dinosaurios del museo a cielo abierto. Es una forma de decir que la ciudad también se cuenta a través de sus plazas.
Me fui del Paseo Costero ya de noche, con la iluminación del Benteveo prendida de fondo y un par de chicos que seguían dando vueltas en los juegos. Pensé en Claudia, que cuando le pregunté qué era lo que más valoraba a la hora de elegir un parque para ir con su hija me dijo, sin dudarlo, que era la tranquilidad de poder sentarse un rato mientras la nena juega. Es, justamente, lo que este tipo de obras parece haber entendido: que un parque no se mide solo por la cantidad de juegos que tiene, sino por la cantidad de padres y abuelos que pueden quedarse ahí, mirando, conversando, mientras los chicos hacen lo suyo.
