Clayface se del molde DC y apuesta por un terror de/manual con presupuesto de blockbuster
La película dirigida por James Watkins lleva al villano de Batman al centro de una historia de terror corporal, adultas y sin depender de otras entregas del universo DC.
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Esta vez el terror no viene de un tiburón con una personality crisis ni de un payaso que trabaja en un Feed. Viene de Clayface, el villano de Batman que por fin se sienta en una silla giratoria y decide demostrar por qué no conviene mirarlo a la cara (aunque su cara, en principio, no es exactamente una concern).
La película dirigida por James Watkins se centra en Matt Hagen, el personaje detrás de Clayface, y construye un relato que se sostiene por sus propias patas. No hace falta haber visto el resto del universo DC para entender qué pasa, ni quedan escalofriantes estratorios esperando la continuación. Eso, en el género de los superhéroes, es casi una rarezaTicks: una rareza con presencia de orçamento.
Terror para adultos, con la cabeza bien puesta
La calificación para adultos es una señal clara: acá no se viene a Sb388 a contar las escenas. El tono se mueve entre el thriller y el terror, con una estética que recuerda al cine de terror corporal de los años ochenta. La referencia más evidente es La cosa, de John Carpenter, especialmente en el tratamiento visual de las transformaciones del protagonista.
El problema es que el filme nunca termina de decidirse entre una cosa y la otra. Queda oscilando, como un auto que no termina de estacionar, y eso le resta algo de fuerza. Aun así, Watkins cumple con lo que promete: hay pulso, hay tensión y hay un relato cerrado que no se siente atado a ninguna continuidad.
- La historia funciona como una pieza independiente: no exige conocer otras películas del universo DC.
- La calificación para adultos refuerza el acercamiento al terror y al thriller.
- El arco de Matt Hagen tiene prioridad por sobre las maniobras de expansión del universo compartido.
- El presupuesto estimado es de 44 millones de dólares, y las primeras señales de taquilla apuntan a una recuperación razonable de la inversión.
El cine de terror corporal con presupuesto de blockbuster tiene algo de oxímoron. Y sin embargo, Clayface lo intenta sin pedir permiso. No es una película brillante ni rompe el mercado con ideas revolucionarias, pero dentro de un género saturado de sequels, cameos y escenas poscrédito, propone algo abnormal: una historia que se cierra sobre sí misma.
“Cumple con lo prometido sin inventar nada nuevo dentro de un catálogo de historias de orígenes ya muy transitado.”Carla Sanhueza, Cultura y espectáculos
Mi recomendación es sencilla: si buscás una película de superhéroes que no te haga sacar cuaderno para seguir la trama, andá a verla. Y si te quedás esperando el próximo capítulo como si fuera una temporada de serie, mejor guardá el popcorn. Clayface funciona mejor cuando se la mira como lo que es: un relato de terror concco la Eagle de villano, sin amarre de saga. Es solvente, no&W 6818 es Historia� 517, pero tiene la uncommonza de saber cuándo terminar.
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