Una vuelta por la Feria del Libro de Neuquén: libros a $2.000, cine y teatro para armar una salida en familia
La 13.ª edición de la Feria Internacional del libro Marcelo Martín Berbel se desarrolla con entrada gratuita en el Parque Central, alrededor del Museo Nacional de Bellas Artes, y ofrece un menú variado de propuestas para recorrer entre estantes
Caminé el Parque Central de Neuquén con la sensación de que la ciudad se había mudado, por unos días, a una gran librería a cielo abierto. Las globas blancas se levantan alrededor del Museo Nacional de Bellas Artes y ahí nomás, en el medio de la arboleda, la Feria Internacional del Libro Marcelo Martín Berbel muestra sus stands con la tranquilidad de quien ya tiene muchos años encima: esta es la decimotercera edición y se nota en la organización, en la cantidad de editoriales reunidas y en la cantidad de gente que, como yo, va llegando con una bolsa de tela y la voluntad de perderse un rato entre los estantes.
Lo primero que hay que decir es lo que más le importa al bolsillo familiar: la entrada es libre y gratuita. Se puede ir varias veces durante el fin de semana sin pagar un peso, recorrer los stands, escuchar a un autor y volver al día siguiente con los chicos. La feria funciona como una salida cultural completa, pensada para combinar compra de libros con actividades para todas las edades, y eso, en cualquier ciudad, es un hallazgo.
Cuánto cuesta hoy comprar un libro en la feria
La recorrida por los puestos permite armar un carrito de compras bastante variado según el interés de cada uno. Las opciones más accesibles son las de Editorial Mariscal, dedicada a literatura infantil y juvenil, donde se consiguen libros desde $2.000. Los tomos de la colección Clásicos de Oro cuestan $6.000 por unidad, aunque también se llevan dos por $10.000. En ese mismo stand hay packs de tres libros de clásicos a $25.000, una alternativa útil para quienes quieran armar una pequeña biblioteca en casa sin gastar de más.
Para los lectores de literatura general, el puesto Recreo con libros maneja un esquema parecido: títulos a $4.000 cada uno o tres por $10.000. En el rincón de los clásicos, comparten valores similares y ofrecen promociones de tres tomos por $25.000. La idea, coinciden los vendedores, es que la gente pueda llevar varios libros en lugar de uno solo.
El presupuesto, eso sí, puede estirarse bastante según la edición elegida. En Librería Saber, las opciones más económicas arrancan en $3.000 y $4.000; las novelas de catálogo, en $5.000; y las novedades, ya en el segmento más caro, desde $40.000. Recreo con libros también tiene colecciones de lujo de autores como Lovecraft y Edgar Allan Poe, que se acercan a los $70.000 por volumen, reservadas para quien busca una edición especial para regalo o colección.
La programación del viernes 18 de septiembre
- Una conversación con el periodista y escritor Martín Sivak, autor de libros recientes muy comentados, en uno de los auditorios temáticos.
- El Café Literario Cafelari@s, coordinado por la escritora Ana María Cappelletti, un espacio pensado para conversar sobre lecturas en un ambiente más distendido.
- La obra Habitación Macbeth, con dramaturgia y actuación de Pompeyo Audivert, una propuesta teatral para la noche.
- La proyección de un proyecto de cortos audiovisuales sobre Referentes de la Memoria Neuquina, presentado por la Secretaría de Cultura provincial.
A la programación se suma la oferta permanente de la feria: 140 presentaciones de libros a lo largo de estos días y auditorios temáticos donde participan editoriales independientes y autores del Comahue y la Patagonia, con títulos que no suelen verse en las grandes cadenas. Para quienes vivimos en la región, es una de esas oportunidades concretas de cruzarnos con quien escribió el libro que tenemos en la mesita de luz.
La salida se vuelve ideal para las familias: mientras los más chicos se entretienen con los cuentos ilustrados de Editorial Mariscal, los grandes hojean novelas o se acercan a charlar con algún autor local. Las visitas escolares también fueron protagonistas de las primeras jornadas y dejaron a varios docentes y padres conformes con la variedad de literatura infantil y juvenil disponible.
En la puerta de uno de los stands, Patricia, una maestra jubilada de 58 años que vive en el centro de Neuquén, me decía mientras hojeaba un libro de cuentos mapuches que todavía no había decidido si llevaba: “Vine a mirar, pero siempre termino comprando algo. Hoy me tenté con dos libros para mis nietos y uno para mí, si me animo”. Le pregunté cuál era el que estaba mirando y me lo mostró sin todavía soltarlo: una edición ilustrada que le recordaba a los que leía ella de chica en el pueblo donde creció, en el interior de Río Negro. “Si lo compro, lo compro con culpa”, dijo riéndose, pero la cara le iluminaba como si ya lo hubiera puesto en la bolsa.
Después de un par de horas caminando entre stands, escuchando una recomendación acá y otra allá, y viendo cómo los chicos corrían entre las globas con un libro bajo el brazo, terminé volviendo al lugar donde empecé la recorrida, alrededor del Museo Nacional de Bellas Artes. La feria sigue hasta agotar la programación, con entrada libre y gratuita, y combina como pocas veces literatura, teatro, cine y conversación en un mismo paseo. Para quienes todavía no se decidieron, el menú del viernes 18 es una buena excusa para arrancar: Sivak, Cafelari@s, la obra de Audivert y los cortos sobre la memoria neuquina esperan en los auditorios. Y al salir, como le pasó a Patricia y como me pasó a mí, es probable que la bolsa de tela termine un poco más pesada de lo que la habíamos traído.
