Una raqueta rota, un tricampeonato roto y una pregunta que el tenis se viene haciendo hace rato
Sabalenka quedó a un set de la historia en el US Open, lo perdió con Rybakina y se descargó contra su raqueta antes de la premiación. Lloró, habló y dejó al desnudo el límite finito entre catarsis y fair play en el circuito grande.
La imagen vale más que el trofeo que no se levantó. Aryna Sabalenka acaba de perder la final del US Open contra Elena Rybakina, se dio vuelta en la red para saludar, caminó los pocos metros hasta su banco y empezó a darle con la raqueta contra el piso hasta que la cabeza del marco se partió. La dejó ahí, a centímetros de sus piernas, y se quedó quieta, mirando al vacío, mientras el estadio se reacomodaba para la ceremonia.
Lo que pasó en la final
El marcador fue 6-4, 5-7 y 6-2 para la kazaja, que ya tiene Wimbledon 2022 en la vitrina y venía sin un título grande desde entonces. Sabalenka, número tres del mundo, buscaba algo que ninguna mujer logró en la era abierta del tenis en Nueva York: tres títulos consecutivos. Se le notó en cada pelota de break que no pudo capitalizar en el set de arranque y en la bajada del tercero.
Lo más crudo llegó cuando una cámara se acercó a su banco en pleno momento de silencio. Sabalenka levantó la mano, sin palabras, y la sacó de cuadro. Después, en la premiación, la voz se le cortó varias veces. El público, mientras tanto, la aplaudió de pie.
“Si las hubiera guardado dentro de mí, ahora mismo o en la pista, no habría podido decir una palabra. Me habría puesto realmente desagradable allá. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera.”Aryna Sabalenka
Lo dijo en la conferencia de prensa, todavía con los ojos hinchados. La frase resume todo: para la bielorrusa, la raqueta fue el precio de no romperse ella misma frente al micrófono. Una válvula de escape que, según contó, le permitió hablar con la prensa y no quedar a oscuras frente al mundo.
No es la primera vez
El antecedente está ahí y es de hace dos años. En la final de 2023, Sabalenka cayó frente a Coco Gauff y, ya fuera del alcance de las cámaras, rompió una raqueta camino a los vestuarios. Aquel episodio, justamente, empujó a la organización de los Grand Slams a quitar las cámaras de los pasillos internos de los estadios: nadie quería volver a mostrar a una jugadora desarmándose en un rincón. Esta vez, la escena se mudó al banco, con público mirando, y volvió a poner el debate en la mesa.
- Sabalenka buscaba el tricampeonato en Nueva York, algo inédito en la era abierta del tenis femenino.
- Rybakina ganó su segundo Grand Slam tras Wimbledon 2022 y cortó una sequía larga.
- La WTA y los Grand Slams ya habían ajustado reglas de cámaras por un episodio similar de la propia Sabalenka en 2023.
- La escena reabre la pregunta sobre los límites de la descarga emocional en el circuito profesional.
Mientras tanto, Sabalenka ya mira hacia adelante. El circuito sigue esta semana en pista dura y el próximo Grand Slam en agenda es el Open de Australia, donde suele sentirse cómoda. La raqueta rota la reemplazará sin problema. Lo que no se reemplaza tan fácil es la sensación de haber estado ahí, a un set de la historia, y de habérsela visto pasar con la red de por medio.
