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La inteligencia artificial en el aula: el uso moderado mejora el rendimiento en ciencias y el abuso lo erosiona

Un relevamiento del Programa PISA en más de 40 países revela que los alumnos que recurrieron a chatbots de IA con mesura superaron en ciencias a quienes los evitaron y a quienes los convirtieron en atajo cotidiano. La OCDE advierte que la herramienta no reemplaza la lectura crítica y recuerda que el aprendizaje exige esfuerzo cognitivo.

Por Lucía FerreroFruticultura y economía regional · 14 de septiembre de 2026 · hace 1 h

El último informe del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA) puso sobre la mesa una conclusión que incomoda a más de un establishment educativo: el efecto de la inteligencia artificial en el rendimiento escolar no depende tanto del acceso a la herramienta como del modo en que se la utiliza. El relevamiento, que cubrió a más de 40 países, concluyó que los alumnos que recurrieron a chatbots con moderación obtuvieron mejores puntuaciones en ciencias que quienes los usaron de forma casi cotidiana y que quienes directamente no los usaron. El dato adquiere grosor cuando se lo cruza con otro: el 86 por ciento de los estudiantes de países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) reconoció haber empleado estas herramientas al menos una vez para tareas escolares, y uno de cada cinco declaró hacerlo de manera casi diaria.

El punto medio como ventaja

El análisis de PISA identificó dos usos puntuales en los que la diferencia a favor del uso moderado resultó más nítida: la confección de resúmenes de lecturas asignadas y la investigación inicial de un tema antes de profundizar en él. En ambos casos, los estudiantes que trataron a la IA como un punto de partida acotado y no como un atajo automático mostraron un desempeño promedio superior al de sus compañeros. La lectura que propuso el informe es que la herramienta funciona cuando acompaña un proceso cognitivo y lo empuja, y se vuelve contraproducente cuando lo sustituye. A menor capacidad de lectura crítica, más difícil resulta detectar cuándo una respuesta generada por IA es incompleta o incorrecta; y delegar sistemáticamente las tareas de lectura, resumen o razonamiento en la herramienta reduce las oportunidades para desarrollar esas mismas habilidades, advirtió el documento. El razonamiento dibuja un círculo que se retroalimenta y que preocupa a los equipos técnicos de la OCDE.

El uso moderado e intencional de la IA para las tareas escolares y el aprendizaje puede estar relacionado positivamente con el rendimiento estudiantil, sostuvo el informe, que vinculó este hallazgo con una premisa más amplia sobre las herramientas digitales: su efecto depende de si se las usa con un propósito definido o sin guía. Del mismo modo que no nos ponemos en forma viendo deportes, sino practicándolos, el aprendizaje no se produce mediante el consumo de contenido, sino como una lucha cognitiva productiva de la mente con material nuevo, añadió el documento, en una metáfora que recorrió los despachos de política educativa.

Un declive que antecede a los chatbots

El informe de PISA recordó, además, que la caída en las calificaciones en lectura, matemáticas y ciencias se registra de manera sostenida desde 2003, es decir, mucho antes de que la inteligencia artificial generativa se masificara. Esa línea de base resulta clave para no cargar sobre los chatbots una responsabilidad que les excede: la herramienta se instaló en un sistema escolar que ya mostraba señales de deterioro en sus indicadores centrales. En paralelo, la OCDE planteó un escenario para los próximos años: si las escuelas no trabajan de forma explícita en cómo los estudiantes deben interactuar con la IA, el riesgo es que la dependencia creciente consolide el retroceso en lugar de revertirlo.

  • Uno de cada cinco estudiantes usó chatbots de IA de forma casi cotidiana y registró puntajes en ciencias más bajos que quienes no los usaron.
  • La ventaja del uso moderado se concentró en resúmenes de lecturas y en investigación inicial de temas nuevos.
  • El 86 por ciento de los alumnos de la OCDE empleó IA al menos una vez para tareas escolares.
  • PISA registra un declive sostenido en lectura, matemáticas y ciencias desde 2003, previo a la expansión de la IA generativa.
  • La OCDE advirtió que la delegación sistemática de tareas de lectura y razonamiento erosiona las habilidades que la herramienta pretende asistir.
LF
Lucía FerreroFruticultura y economía regional

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