Jueves, 10 de septiembre de 2026
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La comadreja que vivía en la leña: crónica de un rescate que dejó varias lecciones para los vecinos de la región

Un marsupial diminuto se escondía en una vivienda de Cutral Co y los Guardafaunas de Picún Leufú tuvieron que actuar rápido. Lo que hay que saber para no meter la pata si aparece fauna silvestre en el patio.

Por Emanuel PaillalefSociedad · 10 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Yo no estaba ahí cuando apareció la comadreja, pero reconstruyo la escena a partir de lo que me contaron los protagonistas porque la historia bien vale la pena y porque, en el fondo, cualquiera de nosotros podría haber estado en el mismo lugar. Imagínense la situación: una casa de familia en Cutral Co, en plena Cuenca del Comahue, un día cualquiera de la rutina neuquina. Alguien sale al fondo, se acerca a la pila de leña que alimenta la estufa en estos meses de frío, y nota un movimiento chiquito, casi imperceptible. Un ratón, piensa primero. Pero no era un ratón. Era una comadreja enana, un marsupial que tiene más de extraño que de conocido para la enorme mayoría de los argentinos y que, sin embargo, habita en estos mismos territorios que transitamos todos los días sin darnos cuenta.

La gente de la casa hizo lo correcto y eso es lo primero que quiero rescatar en esta nota, porque muchas veces, por miedo, por ternura o por ignorancia, se hacen las cosas mal. En vez de agarrarla, en vez de meterla en una caja de zapatos, en vez de pensar que se la podía tener de mascota, llamaron a la autoridad competente. Y acá quiero ser claro: cuando aparece fauna silvestre en una casa, la primera reacción no debe ser la del corazón sino la del protocolo. Después el corazón puede aparecer, pero en el orden correcto.

Cómo fue el rescate paso a paso

El equipo de Guardafaunas de Picún Leufú llegó al domicilio, evaluó al animal con lo que técnicamente se conoce como manipulación mínima, es decir, la menor intervención posible para no generar estrés ni riesgos sanitarios, y constató que la comadreja estaba en perfecto estado de salud. No tenía lesiones, no mostraba signos de enfermedad, no estaba deshidratada. Eso facilitó la decisión que todos esperaban: la liberación inmediata en su ambiente natural, lejos de la vivienda y de los humanos que, sin querer, la habían alterado.

El operativo fue breve, pero el procedimiento completo lleva su tiempo porque no se trata solamente de sacar al bicho y soltarlo en cualquier monte. Hay que evaluar dónde se lo devuelve, en qué condiciones, y asegurarse de que el animal tenga posibilidades reales de sobrevivir por sus propios medios. Esa parte, los vecinos que llamaron no la vieron, pero es la que garantiza que todo el operativo haya valido la pena.

Qué es y cómo vive la comadreja enana

  • Su nombre científico es Thylamys pallidior y pertenece a la familia de las comadrejas americanas, marsupiales parientes lejanos del colipato que vive más al sur del país.
  • Mide entre 8,5 y 12 centímetros de cuerpo, con una cola que puede igualar o superar esa longitud, y pesa entre 15 y 36 gramos, lo que la vuelve realmente minúscula.
  • Tiene pelaje grisáceo en el lomo, vientre claro y manchas oscuras alrededor de los ojos, una especie de antifaz natural que le da un look muy particular.
  • Es nocturna, discreta y muy rara de ver, por eso este episodio en Cutral Co llamó tanto la atención: lo normal es que viva su vida sin cruzarse con nadie.
  • Se alimenta de insectos, frutos y pequeños animalitos, y su cola prensil cumple una función clave: allí acumula grasa para pasar los meses de frío y de escasez.

El parecido con un ratón es lo que más confunde a la gente, y es entendible. Pero acá viene la aclaración que nunca está de más repetir: aunque a simple vista se la pueda confundir con un roedor, pertenece a una familia completamente distinta. Es un marsupial, como los canguros, los koalas o los oposums. Eso cambia todo, empezando por la manera en que debemos tratarla si llega a aparecer en una casa.

Qué hacer y qué no hacer si aparece fauna silvestre

  • No la toques con las manos desnudas, por más inofensiva que parezca. El contacto directo puede estresar al animal y, además, transmitir enfermedades zoonóticas.
  • No intentes retenerla, alimentarla ni, mucho menos, criarla como mascota. La fauna silvestre no se domestica: se acostumbra al humano y pierde sus habilidades para sobrevivir sola.
  • No la saques a otra zona ni la liberes en cualquier lugar. Eso puede significar una condena a muerte para el animal porque lo desorienta en su propio territorio.
  • Llamá de inmediato a la autoridad de fauna más cercana. En Neuquén, el organismo de referencia es la Dirección Provincial de Fauna, que trabaja en conjunto con los cuerpos de guardafaunas locales como el de Picún Leufú.
  • Aislá la zona donde apareció, en lo posible cerrando puertas o bloqueando accesos, para que el animal no se escape hacia adentro de la casa mientras llega el equipo especializado.
“La fauna silvestre no es mascota y protegerla es tarea de todos. El contacto directo, aunque sea bien intencionado, puede estresar al animal, transmitir enfermedades o acostumbrarlo a la presencia humana, lo que reduce sus chances de sobrevivir en libertad.”Dirección Provincial de Fauna de Neuquén

Vuelvo entonces al principio, a esa casa de Cutral Co y a la pila de leña. Si los vecinos no hubiesen reaccionado como reaccionaron, probablemente hoy estaríamos hablando de una comadreja muerta o, peor, de una comadreja encerrada en una jaula pensando que le habían salvado la vida. El mejor rescate, en estos casos, es el que deja al animal exactamente donde la naturaleza lo puso, pero con la supervisión técnica adecuada para que el regreso a su ambiente sea exitoso. Eso fue lo que ocurrió acá, y por eso la historia termina bien: con una comadreja enana corriendo libre por la estepa neuquina, probablemente sin tener la menor idea de la cantidad de gente que se movilizó para ayudarla en una tarde cualquiera.

Antes de cerrar, me quedo con una pregunta que me parece genuinamente importante y que les traslado a ustedes, los lectores: ¿les pasó alguna vez encontrar un animal silvestre cerca de la casa? ¿Qué hicieron? Porque cada experiencia de este tipo, contada y compartida, es una manera de cuidarnos entre todos y, sobre todo, de cuidar a esos vecinos chiquitos y silenciosos que muchas veces ni vemos, pero que también forman parte del barrio.

EP

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