Final de multitudes: Zverev y Shelton se citan en Flushing Meadows
El alemán va por su segundo Grand Slam y el zurdo de Atlanta por el primero, con la localía a favor y la historia pendiente de un campeón estadounidense en el US Open.
Arrancó la jornada con la derecha de Zverev como un martillo: el alemán le rompió el primer turno de saque a Khachanov y no lo soltó más. 6-3, 7-6 y 7-6, sets corridos. En los dos desempates estuvo abajo, sí, pero cuando apretó la muñeca apretó de verdad. El Naranja de Hamburgo ya está en la final del US Open y lo hizo con un detalle que pesa: en la misma temporada llegó a la definición de un Grand Slam sobre cemento, pasto y polvo de ladrillo. Pocos en la historia pueden decir eso.
El zurdo de Atlanta hizo esperar
Del otro lado, Shelton la pasó de todo. Arrancó 4-6 abajo frente a su amigo Tiafoe y el estadio Arthur Ashe empezó a murmullar. Pero el pibe de 23 años se recompuso con lo que mejor sabe hacer: servir y meter profundidad desde el fondo. Terminó ganando 4-6, 6-3, 6-3 y 7-5, en algo más de tres horas. Primera final de Grand Slam para él, y nada menos que en casa. Como aquel Hewitt en 2001, el Albinegro de Atlanta tiene al público comiendo de su mano.
Y acá viene lo lindo del domingo: Zverev es táctica, experiencia, cambios de ritmo y ese servicio que de vez en cuando te deja la pelota clavada en la línea. Shelton es potencia pura, zurda pesada y un público que va a empujar cada punto. La comparación más justa es aquella final del 2000 entre Safin y Hewitt: un monstruo de la gira contra un local con la tribuna de su lado. Gana el que respire mejor en el quinto set.
- Alexander Zverev (2°) vs. Ben Shelton (9°), domingo en el estadio Arthur Ashe, Nueva York.
- Zverev disputa su segunda final en Flushing Meadows; ganó Roland Garros este año y viene de salvar dos desempates ante Khachanov.
- Shelton, a sus 23 años, juega su primera final de Grand Slam y busca ser el primer estadounidense en levantar el trofeo masculino en muchos años.
- El próximo fin de semana el circuito sigue con los ATP 250 de Zhuhai y Sofía, mientras los ojos del tenis mundial estarán todavía en Nueva York.
Yo te lo digo como lo siento: este domingo el cemento de Flushing va a temblar. Zverev quiere sellar una temporada histórica y Shelton quiere gritarle campeón a su papá en las gradas. Me inclino por el alemán, pero con la confianza justa: en una final así, el factor cancha pesa y el zurdo pesa más todavía. Veremos quién se queda con la sonrisa y quién se vuelve a casa con la bronca de haberlo tenido ahí, a dos sets de gloria.
