Estados Unidos le pone el ojo a la inteligencia artificial china y aprieta a una aceleradora que dice no tener nada que ver
El Departamento de Estado sancionó a MiraclePlus y a tres filiales por haber financiar, supuestamente, a una startup fundada por un exingeniero de Google condenado por llevarse 2.000 páginas de secretos sobre IA. La firma lo desmiente y promete pelear.
Otra vez la guerra fría, pero esta vez con chips y algoritmos en lugar de espías con gabardina. Estados Unidos sancionó a una de las aceleradoras de empresas emergentes más conocidas del ecosistema chino de inteligencia artificial y la acusó de financiar, nada menos, a una startup fundada por un tipo que se llevó 2.000 páginas de secretos de Google escondidas en su cuenta personal en la nube. Sí, dos mil páginas. A la antigua.
De qué se trata el entuerto
El Departamento de Estado metió en su lista negra a MiraclePlus, una firma china de capital de riesgo fundada por Lu Qi, ex especialista de inteligencia artificial de Microsoft y Baidu, y a tres de sus filiales. La acusa de haber aportado dinero semilla a Zhisuan, una startup creada en 2023 por Ding Linwei, exingeniero de software de Google que en setiembre fue condenado a un año de prisión por robar información confidencial sobre IA.
Según el expediente oficial, cuando Ding postuló al programa de incubación de MiraclePlus no se hizo el tonto: en la solicitud destacó que manejaba a la perfección tecnología interna de Google. Como para que nadie se enterara, claro. Zhisuan se dedicaba a desarrollar software para entrenar modelos de inteligencia artificial, un rubro cada vez más caliente y cada vez más vigilado.
Qué puede pasar ahora
- Congelamiento de activos de MiraclePlus y sus filiales en territorio estadounidense.
- Restricciones para operar con entidades bancarias en dólares.
- Imposibilidad de hacer negocios con empresas o ciudadanos de Estados Unidos.
- Dificultades para cerrar rondas de inversión con capitales occidentales.
- Riesgo de sobre las otras startups del portfolio, varias de ellas con planes de salir a la Bolsa de Hong Kong.
MiraclePlus, por las dudas, salió a desmentir todo a voz en cuello. Dijo que no invirtió en Zhisuan (o que, al menos, no registró operación formal) y calificó la sanción de sorpresiva, tomada sin previo aviso y sin chance de defenderse. La firma anunció que mantiene conversaciones con las partes involucradas y que confía en revertir la decisión. La empresa, vale recordarlo, es la heredera de la expansión china de Y Combinator cuando la meca de Silicon Valley levantó campamento en 2019.
El expediente Ding Linwei
El caso de Ding no es cualquier cosa. De acuerdo con el Departamento de Justicia, este ingeniero trabajó en paralelo con dos empresas de inteligencia artificial con sede en China mientras seguía cobrando su sueldo en Google. Las autoridades sostienen que se llevó más de 2.000 páginas de secretos comerciales y las guardó prolijamente en su nube personal, como quien esconde el Roquefort arriba del placard para que la suegra no lo encuentre. La defensa intentó argumentar que esos papeles no calificaban legalmente como secreto comercial y que no estaba demostrado el daño. No le alcanzó: un año de prisión y la mancha en el currículum para siempre.
Entre las startups que pasaron por la incubadora de MiraclePlus sobresalen SiliconFlow, enfocada en infraestructura de inferencia, y AgiBot, una fabricante de robots. Ambas planean cotizar en la Bolsa de Hong Kong, lo que vuelve la sanción todavía más incómoda: nadie quiere aparecer en un prospecto de salida a bolsa asociado a una blacklist del Tío Sam.
Mi recomendación, sin vueltas
Mire, no soy geopolítica ni consultora de think tank, pero una cosa está clara: la inteligencia artificial dejó de ser un tema de programadores en zapatillas y pasó a ser el campo de batalla entre superpotencias. Estados Unidos empieza a apretar el tornillo de las finanzas para que el conocimiento no cruce ciertas fronteras. Y cuando el dinero deja de fluir, los proyectos se achican. Habrá que seguir de cerca qué pasa con MiraclePlus en los próximos meses: si logra zafar o si empieza el efecto derrame sobre el resto de su portfolio. Mientras tanto, conviene prestar atención: lo que pasa en una oficina en Shangái puede terminar golpeando la puerta de cualquier empresa de tecnología del valle que esté mirando hacia el gigante asiático. Y a esta altura, las inocente, ya sabemos cómo termina la película.
