Saltar al contenido
Martes, 20 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

El pediatra de cabecera cumple 113 años y las familias lo siguen buscando por lo mismo

En el Día Nacional de la Pediatría, un repaso por las consultas más frecuentes en el consultorio: fiebre, golpes, tos, Selectividad alimentaria, pantallas y bullying, los temas que atraviesan a padres y madres chaque día.

Por Emanuel PaillalefSociedad · · hace 52 min
El pediatra de cabecera cumple 113 años y las familias lo siguen buscando por lo mismo

El 20 de octubre es una fecha que me tocó seguir de cerca, casi sin darme cuenta, mientras esperaba turno en un centro de salud del conurbano bonaerense donde conversé con varias familias. La de gente era larga, varias mamás con chicos en brazos, algún papá con la_guardería improvisada y varios abuelos atentos al llamado. Entonces recordé que ese día se cumplían 113 años de la fundación de la Sociedad Argentina de Pediatría, ocurrida en 1911, una de las sociedades pediátricas más antiguas del mundo: la Société Française de Pédiatrie se estableció recién en 1929 y la American Academy of Pediatrics en 1930. En 1973, durante un Congreso Mundial de Pediatría realizado en Argentina, se instituyó ese día como el Día Nacional de la Pediatría.

Lo que más preocupa en el consultorio

  • Fiebre: los pediatras remarcan que lo central es el estado general del chico y la causa del cuadro, no tanto el número del termómetro. En bebés pequeños, o ante decaimiento, dificultad para respirar, llanto inconsolable o manchas en la piel, la atención médica tiene que ser rápida.
  • Golpes en la cabeza: pérdida de conocimiento, vómitos reiterados, dolor intenso, alteraciones de conducta o somnolencia inusual son señales que piden valoración sin demora.
  • Tos y vómitos: la automedicación puede sumar riesgos, sobre todo cuando se combinan productos con componentes similares.
  • Alimentación: la frase “no come nada” atraviesa generaciones. El apetito varía con la edad, el crecimiento y el ánimo; la consulta ayuda a distinguir una Selectividad transitoria de un cuadro que requiere cambios concretos.
  • Pantallas y bullying: se sumaron en los últimos años al listado habitual. La Sociedad Argentina de Pediatría alertó que el acoso puede continuar fuera de la escuela por chats, redes y videojuegos, y suele manifestarse con cansancio, dolor abdominal, alteraciones del sueño o cambios de ánimo.

Una disciplina que va del recién nacido al adolescente

La pediatría recorre desde los primeros días de vida hasta la adolescencia y combina el seguimiento del niño sano con el diagnóstico y el tratamiento cuando aparece una enfermedad. Los controles de crecimiento, la vacunación, el sueño y la alimentación forman parte de la atención habitual, y cada uno de esos puntos suele ser motivo de ida y vuelta en la consulta.

En la sala de espera, Marcela, una mamá de 42 años que estaba con su hija de tres, me decía casi en voz baja: “Vine por una fiebre que arrancó anoche, pero ya que estoy le pregunto lo de la pantalla, porque la nena no se despega del celular y a mí me da culpa todo el día”. Esa mezcla de temas es, justamente, la que define al pediatra actual: un profesional que escucha la duda chica y la duda grande con la misma atención, y que termina siendo una especie de manual de instrucciones viviente para las familias.

Acoso, conflicto y señales para mirar

La Sociedad Argentina de Pediatría distingue el acoso de un conflicto aislado por tres características clave: la intención de causar daño, la repetición en el tiempo y el desequilibrio de poder entre las partes. Cuando aparecen cansancio, dolor abdominal, alteraciones del sueño o cambios de ánimo sin una causa clara, conviene consultar y no descartar que algo del mundo digital esté pesando tanto o más que la carpeta escolar o el patio de la escuela.

Cuando salí del centro de salud, volví a cruzarme con Marcela en la vereda, ya con su hija más animada y comiendo una galletita que le había sacado del bolso la abuela. Me confirmó lo que sospechaba antes de entrar: la fiebre había bajado en la espera, la pantalla iba a quedar en pausa hasta la noche y la próxima cita, me dijo, iba a ser con la pediatra de siempre, esa a la que se le puede preguntar todo sin tener que decorar demasiado la preocupación.

EP

Te puede interesar