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El crédito para consumir sigue en retracción y las fintechs ganan terreno en la cartera de los argentinos

Los préstamos personales y de tarjetas cayeron 1,3% real en agosto y acumulan un retroceso de 3,4% en lo que va del año; parte de la demanda se desvía hacia billeteras virtuales y empresas de tecnología financiera.

Por Lucía FerreroFruticultura y economía regional · 14 de septiembre de 2026 · hace 38 min

El financiamiento bancario destinado al consumo volvió a contraerse en agosto y dejó al descubierto un cambio de hábitos financieros que ya se insinúa desde principios de año. Los saldos de préstamos personales y de tarjetas de crédito retrocedieron 1,3% en términos reales respecto de julio, una vez descontada una inflación mensual de 1,7% según el Instituto Nacional de Estadística y Censos. Con esa merma, el acumulado de los primeros ocho meses del año para el total de préstamos al sector privado muestra una caída real de 3,4%, un número que pesa sobre todo en la cartera de consumo y que el sistema financiero no logra compensar con otras líneas.

El dinero se muda de banco

Del lado del ahorro ocurre algo similar. Los depósitos en pesos, tanto en cajas de ahorro como en cuentas corrientes, perdieron 1,7% real durante agosto, siempre según los datos oficiales. En lo que va de 2026, la pérdida acumulada frente a la inflación llega a 11,7% real, una señal de que mantener pesos en una cuenta bancaria tradicional dejó de ser redituable. Parte de esos fondos emigraron hacia vehículos de inversión más dinámicos: los fondos money market, instrumentos que invierten en plazos fijos y activos de corto plazo, crecieron 10% real en el año y 19,2% en los últimos doce meses, lo que confirma una mudanza silenciosa pero sostenida desde la cuenta tradicional hacia la administración profesional de liquidez.

Los depósitos en dólares, en tanto, exhibieron otro comportamiento: subieron 11,5% en lo que va del año y 25,5% en los últimos doce meses, aunque medidos en términos nominales, sin descontar la variación del tipo de cambio. La diferencia es clave para dimensionar de qué hablan las cifras, porque el dato en pesos puede esconder tanto una dolarización genuina como movimientos de precio de la propia moneda extranjera.

Por qué las fintechs capturan clientes

El crédito al consumo retrocede, pero no porque los hogares hayan dejado de pedir prestado. Lo que cambió es el lugar donde lo hacen. Buena parte de quienes perciben sus ingresos por fuera del circuito bancario, ya sea por trabajos informales, monotributo o cobros a través de plataformas, encuentra en las billeteras virtuales y en las empresas de tecnología financiera una vía de acceso al financiamiento más directa que la oferta tradicional. Esa competencia se da con condiciones distintas a las de los bancos: scoring automatizado, desembolsos en minutos y requisitos más laxos, a cambio de tasas que suelen ser más elevadas pero que el cliente acepta por la inmediatez.

  • Préstamos personales y de tarjetas cayeron 1,3% real en agosto, descontada una inflación de 1,7%.
  • El total de préstamos bancarios al sector privado acumula una baja real de 3,4% en ocho meses.
  • Los depósitos en pesos perdieron 1,7% real en agosto y 11,7% en el año.
  • Los fondos money market crecieron 10% real en 2026 y 19,2% interanual.
  • Los plazos fijos mayoristas pagaron 2% efectivo mensual en agosto, apenas por encima de la inflación.
  • Los depósitos en dólares subieron 11,5% nominal en el año y 25,5% en doce meses.

Para dimensionar el efecto sobre el ahorrista de a pie, basta con una cuenta simple. Si alguien colocó cien mil pesos en una caja de ahorro al inicio de agosto y no hizo ninguna operación, al cierre del mes su saldo le compró 1,7% menos que al principio, por el solo hecho de haber mantenido la plata en esa cuenta. En cambio, si ese mismo monto se derivó a un fondo money market con un rendimiento cercano al de los plazos fijos mayoristas, que en agosto rondó el 2% efectivo mensual, el poder de compra se preservó e incluso mejoró levemente. La diferencia es pequeña en el papel, pero grande cuando se la multiplica por meses consecutivos y por montos significativos, y explica por qué el sistema bancario ve cómo sus saldos en pesos se desinflan al ritmo del IPC.

En el segmento productivo, en tanto, los préstamos a empresas mantuvieron una dinámica distinta y crecieron durante el año, lo que compensó parcialmente la caída del crédito de consumo dentro del saldo total al sector privado. Esa foto de dos velocidades, con empresas que consiguen financiamiento y hogares que lo pierden, configura un escenario en el que la banca tradicional deja de ser la única puerta de entrada al crédito y, sobre todo, al ahorro productivo.

LF
Lucía FerreroFruticultura y economía regional

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