La mora de los hogares se sostiene en 12,8% y los bancos redoblan las refinanciaciones para contenerla
El índice general cortó una racha de 19 meses en alza, pero los préstamos personales siguen encarecidos respecto del pico de 2025. La presión fiscal y las altas tasas complican a las familias, mientras el sistema financiero apuesta a extender plazos para regularizar la cartera.
La irregularidad en los créditos bancarios concedidos a las familias argentinas se mantiene en niveles elevados, en un contexto en el que el sistema financiero en su conjunto muestra apenas una pausa en su deterioro. De acuerdo con los datos publicados por el Banco Central, el índice de mora entre los hogares alcanza el 12,8% del total de la cartera de préstamos al sector privado, una cifra que más que duplica el promedio general del sistema, que cerró junio en 7,6%.
Ese 7,6% implicó una leve mejora frente al 7,7% registrado en mayo y, según la información oficial, cortó una tendencia alcista que se había extendido durante 19 meses consecutivos. Sin embargo, el comportamiento agregado no oculta la fotografía del segmento de personas: casi uno de cada ocho pesos prestados a una familia argentina se encuentra hoy en situación irregular.
Tasas que no bajan al mismo ritmo
Parte del problema se explica por el costo del dinero. Mientras las tasas de interés para las empresas cayeron a aproximadamente un quinto de los valores alcanzados en el momento de mayor incertidumbre, las tasas que pagan las personas físicas por préstamos personales permanecen en torno a las tres cuartas partes del pico registrado en 2025. La brecha es notoria: el crédito corporativo se abarató de manera significativa en los últimos meses, pero el crédito al consumo no acompañó ese sendero de baja.
A esa dinámica se suma la carga impositiva que pesa sobre cada operación. Según los datos del Banco Central, los impuestos y tasas —provinciales, municipales y el IVA— representan alrededor del 25% del costo financiero total promedio de un crédito. Esa presión fiscal encarece el acceso al financiamiento y, al mismo tiempo, vuelve más difícil la regularización de deudas ya contraídas, en la medida en que reduce el margen disponible en el ingreso familiar.
Refinanciaciones como principal herramienta
- Extender los plazos de pago para reducir el monto de cada cuota mensual.
- Ofrecer, en algunos casos, tasas más bajas que las originalmente pactadas.
- Permitir que los deudores vuelvan a regularizar su situación sin necesidad de asistencia extraordinaria del sistema.
- Evitar modificaciones en las reglas de clasificación de deudores, según lo señalado por el Banco Central.
Para los tomadores de créditos personales, el cuadro continúa siendo ajustado: las cuotas se llevan una porción significativa del ingreso mensual y cualquier imprevisto —una enfermedad, una reparación, una caída de ingresos— puede derivar rápidamente en mora. En las entidades, la lectura es que las refinanciaciones ofrecen una salida más eficiente que cualquier otra intervención, en la medida en que ajustan la deuda a la capacidad real de pago sin deteriorar adicionalmente la calidad de la cartera.
“Mientras el crédito corporativo encontró un sendero de tasas mucho más bajo respecto del pico de 2025, el crédito personal todavía paga tres cuartos de aquel máximo, y la mora de los hogares duplica el promedio del sistema.”Lectura del informe del Banco Central
En la vereda de los deudores, la sensación predominante es la de un bolsillo que no termina de respirar. Quienes refinanciaron en los últimos meses reconocen que la cuota mensual se volvió más manejable, aunque al mismo tiempo admiten que extender el plazo significa convivir durante más tiempo con la deuda. Para las familias, el desafío inmediato sigue siendo sostener los pagos sin que un nuevo sobresalto las vuelva a empujar al 12,8%.
