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Coquito: el negocio de los panchos al paso que sigue abierto en San Isidro desde hace siete décadas

En un local de apenas veinte metros cuadrados sobre la calle Belgrano, a metros de la estación de tren, dos familias mantienen desde 1955 una propuesta centrada en panchos medianos con aderezos y licuado de banana, con ventas que pueden llegar a las 1.700 unidades antes de Navidad.

Por Silvia TarifeñoAmbiente y agua · 19 de septiembre de 2026 · hace 1 h

En un tramo de la calle General Manuel Belgrano, a escasa distancia de la estación de trenes de San Isidro, funciona desde hace setenta años un comercio cuya oferta gira alrededor de un único plato principal: el pancho. Se trata de Coquito, un local reducido en dimensiones pero sostenido en el tiempo por dos familias que conservan la misma propuesta desde 1955 y que hoy atiende a clientes habituales y a visitantes atraídos por referencias que circulan en redes sociales.

Una propuesta acotada, con precios y horarios definidos

  • Cada pancho mediano tiene un precio de 5.000 pesos.
  • El local está en General Manuel Belgrano 92 y dispone de cuatro banquetas en apenas veinte metros cuadrados.
  • La atención es de lunes a sábado de 8 a 20.15 y los domingos de 10 a 18.30.
  • La modalidad habitual es comer parado, junto al mostrador o sobre una barra ubicada enfrente.
  • No se sirven papas fritas, ni como acompañamiento ni encima del pancho.

El pan se elabora en una panadería de Acassuso, con una receta y un tamaño ajustados a los pedidos de los dueños. Antes de servirlo, lo calientan a baño maría para humedecerlo con vapor. La salchicha, de estilo alemán y con piel, se produce especialmente para el negocio y llega pasteurizada, por lo que recibe unos minutos de calor antes del armado. Sobre la barra se pueden elegir mostaza, mayonesa, kétchup y salsa golf, además de mostaza con miel, alioli y sriracha, incorporaciones que ampliaron las opciones de una carta centrada en el mismo plato. El licuado de banana aparece como acompañamiento habitual entre los clientes.

Ventas que se multiplican los sábados y en las fechas previas a la Navidad

La actividad aumenta los sábados, cuando la cuadra se convierte en peatonal. En jornadas de mucha venta salen más de mil panchos, mientras que el 23 y el 24 de diciembre la cantidad puede alcanzar las 1.700. Para los pedidos de varias unidades, Javier Rubini explica que prefiere entregarlas por tandas para evitar que se enfríen.

La historia del negocio comenzó en 1955, cuando Gustavo Grandinetti y Atilio Rubini se asociaron. Las dos familias siguen al frente, con participación de la cuarta generación, en el mismo espacio y con pocas reformas. Javier, que atiende junto con su hermano Adrián, cuenta que tuvieron oportunidades de sumar el local vecino, pero eligieron conservar las dimensiones originales. Entre quienes se acercan hay vecinos que vuelven desde su infancia y visitantes del sur y del oeste que conocieron la propuesta por las redes sociales.

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Silvia TarifeñoAmbiente y agua

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