Cinco erizos africanos a salvo en Neuquén: el ruido de una caja de cartón en la madrugada
Un allanamiento en la capital neuquina sacó de circulación a un macho albino, una hembra y tres crías que se ofrecían por redes sociales sin papeles. La pesquisa arrancó mirando publicaciones, siguió con un domicilio y terminó en unLiving donde una joven llevaba un pichón en los brazos.
Todavía no había salido el sol del jueves 10 de septiembre cuando, en alguna calle que no voy a revelar, una joven cruzó la puerta de su casa con una caja de cartón en la mano. Adentro, según me contaron después los investigadores, iba una cría de erizo africano. No lo sabía, pero esa imagen, esa caja diminuta en la madrugada, fue la llave que terminó abriendo un procedimiento que llevaba semanas fraguándose a partir de avisos en redes sociales. Lo que arrancó como un patrullaje digital por publicaciones donde se ofrecían erizos a la venta terminó con cinco animales rescatados y un domicilio de Neuquén capital atravesado por un allanamiento judicial.
La División de Delitos Ambientales venía siguiendo esos anuncios desde hacía rato. Eran publicaciones típicas, de esas que aparecen en grupos de venta y que mezclan de todo, donde alguien ofrece un erizo africano como si fuera un electrodoméstico. A partir de ese monitoreo, los uniformados pudieron individualizar un domicilio en la capital neuquina, pidieron la orden y la Justicia la concedió. Cuando llegaron al lugar, en las primeras horas del jueves, se toparon con la escena que mencioné al principio: la joven saliendo con la caja. Eso permitió avanzar con el procedimiento y convocar de inmediato al Cuerpo de Guardafaunas, que tomó intervención en el acto.
Lo que se encontró adentro de la casa
- Un macho albino adulto de erizo africano.
- Una hembra adulta de la misma especie.
- Tres crías, una de ellas la que iba en la caja de cartón.
- Una jaula que funcionaba como refugio, con sus comederos y el alimento correspondiente.
- Toda la mercadería quedó secuestrada como parte de la causa.
Un veterinario del área de Bienestar Animal del municipio revisó a los cinco ejemplares y confirmó que estaban en buenas condiciones generales de salud. No era un dato menor: muchas veces, cuando se desbarata una venta ilegal de fauna exótica, lo que aparece es un cuadro de hacinamiento, hambre y animales deshidratados. Esta vez no fue así, y eso es un alivio para los que cuidan a estos animalitos en el Cuerpo de Guardafaunas, que son los que tienen la responsabilidad de mantenerlos con vida mientras la Justicia define qué hacer con ellos. Quiero detenerme un segundo acá, porque a veces uno se olvida de las personas que están del otro lado: los guardafaunas, los veterinarios, los efectivos de Delitos Ambientales. Son laburantes que un jueves a la madrugada dejaron la cama para meterse en un living donde había erizos en una jaula, y que después se quedaron hasta asegurarse de que los cinco estuvieran estables. Eso no se ve en los partes policiales, pero existe.
“Los responsables recibieron actas de infracción por tenencia y comercialización de fauna exótica sin autorización ni documentación respaldatoria, conforme a la normativa vigente.”División de Delitos Ambientales de Neuquén
Lo que casi nunca se lee en la publicación
Hay un dato que a mí, particularmente, me parece clave y que no siempre queda claro en las ofertas de redes: los erizos africanos son fauna exótica y su tenencia en Argentina requiere documentación específica que acredite el origen legal del animal. No alcanza con que estén sanos ni con que alguien los mime en su casa. Si no hay papeles, lo que está corriendo por debajo es una cadena de tráfico ilegal, le pese a quien le pese. Comprar o vender estos animales sin esa documentación expone tanto al vendedor como al comprador a infracciones, y esa es la parte que se nombra cuando alguien está a punto de escribir un mensaje privado y mandar la seña. Por eso, antes de adquirir cualquier animal por redes, conviene chequear si la especie está permitida y exigir la documentación que lo demuestre. Si no aparece, no es un capricho del vendedor: es, como mínimo, una señal de alarma encendida.
Mientras la causa sigue su curso, los cinco erizos —el macho albino, la hembra y las tres crías— permanecen bajo resguardo del Cuerpo de Guardafaunas. Vuelvo, para cerrar, a la imagen que me quedó dando vueltas desde que empecé a leer el expediente: una chica en la puerta de su casa, en penumbras, con una caja de cartón. Del otro lado de la calle, un móvil que ya la venía siguiendo. Adentro, cinco erizos que, gracias a ese cruce, van a tener otra historia. No es la primera vez que un caso así termina así, ni va a ser la última. Pero cada vez que ocurre, uno se dice lo mismo: cuántas cajas de cartón como esa deben estar circulando ahora mismo por la Argentina, sin que nadie toque la puerta todavía.
