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Lunes, 2 de noviembre de 2026
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Un sacerdote describió ante el tribunal el miedo y la paranoia que rodeaban a Álvarez

César Scicchitano Tagle declaró en la audiencia número 17 del juicio por el homicidio de Cristian "El Gringo" Díaz y relató el entorno de amenazas, robos y consumo problemático del músico.

Por Graciela MardonesPoliciales y judiciales · · hace 2 h
Un sacerdote describió ante el tribunal el miedo y la paranoia que rodeaban a Álvarez

El Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N.º 29 escuchó este lunes el testimonio del padre César Scicchitano Tagle, quien conoce a Cristian "Pity" Álvarez desde hace casi dos décadas. La audiencia, la número 17 desde el inicio del debate el 10 de agosto, se desarrolló en la sede judicial de la calle Paraguay al 1500. Álvarez, acusado por el homicidio de Cristian "El Gringo" Díaz, fue trasladado desde la clínica psiquiátrica de Castelar, donde permanece internado de manera involuntaria desde el 2 de octubre.

Según el relato del sacerdote, el músico vivía en un contexto de vulnerabilidad sostenida. Describió que un grupo de seis o siete personas se acercaba con frecuencia a su vivienda para pedirle dinero o drogas, y recordó robos de instrumentos musicales, equipos de sonido y una mochila con pertenencias personales. Esa mochila, detalló, contenía ropa, maquillaje, medicación, algún estupefaciente y dinero. Tras una operación de cadera y rodilla en 2017, Álvarez quedó físicamente debilitado, y el temor fue en aumento.

Miedo y medidas de protección

“Me llamaba a las dos, a las cuatro o a las tres de la tarde, a cualquier horario, por el miedo que tenía de que entraran a robarle.”César Scicchitano Tagle

El sacerdote señaló que Álvarez instaló un sensor de luz, tapió con madera las ventanas de su departamento, ubicado en un quinto piso, y le pedía que lo llamara al llegar a su auto cuando se retiraba.

Consumo y estado psicológico

Scicchitano Tagle vinculó ese estado con el consumo problemático de sustancias. Afirmó que la adicción le generaba un nivel elevado de paranoia y que el consumo le impedía advertir lo que sucedía a su alrededor, lo que lo dejaba expuesto a robos mientras dormía. En su declaración, el testigo también confirmó que Díaz era una de las personas que frecuentaban el entorno del músico.

  • Presencia habitual de un grupo de seis o siete personas en la vivienda.
  • Robos de instrumentos, equipos de sonido y una mochila con pertenencias.
  • Medidas de seguridad como el sensor de luz y las ventanas tapiadas.
  • Un perito psiquiátrico declaró y señaló períodos con ideas persecutorias.

Consultado sobre si el grupo portaba armas, el sacerdote respondió que en algún caso había visto un arma en la cintura de alguna persona, aunque no conocía el calibre. Agregó que Álvarez sentía que tener un arma propia le permitiría protegerse de las amenazas que percibía. El juicio continúa en su etapa de producción de pruebas, con declaraciones de testigos y peritos.

GM
Graciela MardonesPoliciales y judiciales

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