Miércoles, 16 de septiembre de 2026
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Seis camiones y una casa que ardió en silencio: el operativo municipal que limpia lo que una familia ya no puede

Tras un incendio en San Lorenzo Norte, la Municipalidad de Neuquén retiró residuos acumulados durante años y abrió la puerta a un mecanismo poco conocido: la línea 147 y las comisiones vecinales como canal para pedir ayuda. La autorización del dueño es condición sine qua non para que los equipos entren al domicilio.

Por Emanuel PaillalefSociedad · 16 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Llegué al barrio San Lorenzo Norte cuando todavía quedaba olor a quemado en el aire y los vecinos se pasaban la voz en la vereda, casi en voz baja, como cuando uno cuenta algo que le duele y al mismo tiempo le da vergüenza ajena. Frente a una casa de la calle, un cordón de escenas que cuesta mirar de frente: la estructura chamuscada, el portón abierto de par en par, y alrededor, la huella de un trabajo que recién empieza. La Municipalidad de Neuquén había enviado un operativo que, en cuestión de horas, se llevó seis camiones llenos de residuos y una caja de veinte metros cúbicos desbordados de cosas. Bolsas, maderas, cacharros. Una vida entera acumulada donde hoy solo queda el hueco del incendio.

Yo caminé por el lugar y escuché lo que casi nadie dice en voz alta: que hay viviendas en las que, durante años, se fue apilando material hasta que la casa dejó de ser una casa y se convirtió en un riesgo. Lo confirmó Cristian Haspert, subsecretario de Medio Ambiente, cuando le pregunté qué había quedado bajo el techo que el fuego terminó de destruir. Electrodomésticos arrumbados, bicicletas que ya no servían para nada, calzado, maderas, objetos grandes que nadie podía mover solos. Parte de esa madera estaba apoyada sobre los techos, y fue justamente lo que avivó las llamas durante la madrugada.

Cómo funciona el pedido y por qué a veces no se puede hacer

El mecanismo, me explicó Haspert, es más sencillo de lo que parece y a la vez más delicado de lo que uno imagina. Cualquier vecino, familiar o comisión barrial puede llamar a la línea 147 o acercarse a la comisión vecinal para pedir que el municipio intervenga. A partir de ahí, el equipo municipal se acerca, evalúa y, si corresponde, lleva personal, contenedores y camiones para retirar lo acumulado. Todo termina en el Complejo Ambiental de la meseta.

Hay un solo punto en el que la ayuda puede trabarse, y el funcionario lo dijo sin rodeos: la autorización del propietario. La cuadrilla no puede entrar a una casa si quien vive ahí no firma el permiso. Muchas veces, agregó Haspert, el primer paso es sentarse a conversar con la persona, ganarse la confianza y lograr que acepte. De lo contrario, el operativo queda frenado, y pasó más de una vez. Por eso insistió en algo que parece obvio pero no lo es: si un familiar advierte que la situación se desbordó, puede mover la solicitud y acompañar el proceso, aun cuando el dueño dude.

  • Línea 147 o comisión vecinal: el primer llamado lo puede hacer un vecino, un allegado o la propia familia damnificada.
  • Personal, contenedores y camiones a cargo del municipio: el servicio es gratuito y corre por cuenta del área de Medio Ambiente.
  • Destino final en el Complejo Ambiental: todo lo retirado se traslada y se trata allí, en la meseta.
  • Autorización escrita del dueño: sin ese permiso, los equipos no pueden cruzar la puerta del domicilio.
“Ya se fueron seis camiones llenos de residuos y una caja de veinte metros cúbicos. La madera acumulada sobre los techos fue lo que alimentó el fuego y puso en riesgo a toda la cuadra.”Cristian Haspert, subsecretario de Medio Ambiente de la Municipalidad de Neuquén

Antes de irme, me quedé un rato más en San Lorenzo Norte y crucé unas palabras con Marta, vecina del lugar, de 58 años, que miraba la casa desde la esquina y se acomodaba el pañuelo con las dos manos, como buscando dónde poner la preocupación. Me dijo, casi en susurros, que conocía al dueño desde siempre y que nunca había imaginado que la acumulación podía terminar así. También me dijo algo que me llevo puesto: que mientras el fuego se llevaba lo material, lo que más le dolía era ver a un hombre solo, rodeado de cosas, sin haber pedido ayuda a tiempo. Volví a mirar la fachada chamuscada y pensé que, detrás de cada camión que se va lleno, hay una historia que recién empieza a rearmarse, y que a veces la diferencia entre una tragedia y un susto enorme pasa por un llamado a la línea 147.

EP

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