Luján para algo más que la basílica: museos, cocina misionera y el río, en los días de la visita papal
Mientras miles llegan por la misa del 11 de noviembre, la ciudad guarda museos históricos, una cocina francesa sin igual y un paseo ribereño para quienes se quedan un día más.
La misa papal del 11 de noviembre va a llenar Luján de peregrinos, y ya se habla de más de un millón de visitantes. Las reservas hoteleras para esa noche están prácticamente agotadas, así que quien todavía no tiene alojamiento tiene que pensar el viaje con otra lógica. Lo bueno es que la ciudad, que supera los doscientos años de historia, tiene mucho más para ofrecer que la basílica, y vale la pena mirarla con calma si uno logra llegar un día antes o quedarse después de la celebración.
Conviene tener en cuenta el operativo. El acceso vehicular al centro va a estar cortado durante la celebración y se van a desplegar vallados por dos kilómetros sobre la avenida principal. Quien llegue el 10 o se vaya el 12 puede recorrer el centro sin esas restricciones, y eso, para una visita tranquila, cambia bastante la experiencia.
La plaza Belgrano y sus museos
Alrededor de la plaza Belgrano se concentran dos museos que también van a permanecer cerrados el día de la misa. Aun así, son una parada que merece la pena cuando la ciudad vuelva a su ritmo. El Museo Udaondo ocupa el edificio que fue el primer cabildo de la villa, construido en 1755, que después funcionó como juzgado de paz, comisaría y sede municipal. Incluye también la llamada Casa del Virrey, donde Rafael de Sobremonte pasó unas horas en 1806 durante las Invasiones Inglesas. Desde 1923 funciona como Museo Colonial e Histórico de la Provincia de Buenos Aires, y ambos edificios fueron declarados monumentos históricos nacionales en 1942.
A pocos metros, el Museo del Transporte, inaugurado en 1941, reúne piezas que cuesta encontrar en otro lugar. Entre ellas aparecen la primera locomotora a vapor del país, conocida como “La Porteña”, y un hidroavión con el que se realizó el primer vuelo entre Europa y América del Sur. También están los caballos criollos Gato y Mancha, que recorrieron el trayecto de Buenos Aires a Nueva York, las carrozas presidenciales y el colectivo de línea 501 que Juan Pablo II usó durante su visita a Luján en 1982.
La basílica, por fuera y por dentro
La basílica, construida entre 1890 y 1935 en estilo neogótico ojival, no va a estar accesible el día de la misa porque funciona como sede logística del escenario principal. Cuando se pueda entrar, el templo tiene planta de cruz, una nave central con la imagen de la Virgen y torres desde las que se obtiene una vista panorámica de la ciudad. En el subsuelo funcionan un Museo Histórico y una Cripta. Para visitarlos, la recomendación es planificar la entrada con cuarenta y ocho horas de diferencia respecto de la celebración.
Dónde comer
Para la gastronomía, el restaurante L’Eau Vive es una parada habitual entre peregrinos y visitantes. Lo atienden misioneras de distintos países, entre ellos Vietnam, Polinesia, Congo, Kenia y Perú, y ofrece cocina francesa. Antes de la comida principal, las hermanas cantan alabanzas, un detalle que muchos destacan. Otra opción mencionada es Sapori Divini.
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