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Lisboa, a un salto desde Buenos Aires: la nueva ruta de Gol vía Río de Janeiro abre una puerta a Europa con escala en Brasil

La capital portuguesa suma una conexión aérea que pasa por tierras brasileñas y permite llegar al Viejo Continente con pasajes que arrancan en 1.600.000 pesos. Aquí, una guía para armar la recorrida entre barrios históricos, miradores, fado y pastel de nata.

Por Nahuel QuintriqueoTurismo de nieve y montaña · 29 de septiembre de 2026 · hace 44 min

Les cuento de arranque cómo viene el parte de nieve y el clima del día: este es un viaje que no pasa por la montaña, sino por el asfalto caliente de Río de Janeiro y por las lomas empedradas de Lisboa, y la buena noticia es que el tiempo, al menos en lo que hace a las conexiones, viene bastante amigable para los argentinos que están pensando en cruzar el Atlántico sin pasar por los hubs europeos tradicionales.

Desde el 16 de septiembre, la compañía Gol Linhas Aéreas opera una ruta que conecta Buenos Aires con Lisboa haciendo escala en Río de Janeiro, y lo mejor de todo es que los valores de los boletos de ida y vuelta arrancan en torno a los 1.600.000 pesos y pueden llegar hasta los 2.300.000, siempre dependiendo de la fecha elegida y de la categoría de cabina que uno quiera reservar. El viaje completo demanda entre 14 y 16 horas, una duración que varía según el tiempo de espera en la conexión carioca, así que conviene prestar atención a ese detalle a la hora de comprar el pasaje porque puede hacer la diferencia entre llegar descansado o llegar con ganas de tirarse directo en la cama del hotel.

Tres barrios para empezar a entender Lisboa

Una vez que se pisa tierra portuguesa, la ciudad se presta a caminatas largas y a perderse con alegría, y para eso nada mejor que arrancar por los barrios que mejor cuentan la historia del lugar. Alfama es ese laberinto de callejones medievales que parece sacado de otra época, con sus escaleras, sus tendederos cruzando de vereda a vereda y ese perfume a sardina asada que sale de cada puerta. Mouraria está pegada a Alfama y suma otra trama histórica con identidad propia, mientras que Baixa baja hacia el río y concentra el corazón comercial de la ciudad, con sus plazas, sus cafés y esa animación que no se detiene nunca.

  • Mirador de Santa Luzia, con su vista clásica sobre el Tajo y los tejados del casco histórico.
  • Marvila, la zona que se puso de moda entre el público joven por sus galerías y propuestas culturales.
  • Fiestas de San Antonio en junio, con desfiles por la Avenida da Liberdade y música en cada esquina.

Cultura, fado y una mesa servida

La agenda cultural de Lisboa tiene peso propio y vale la pena dedicarle al menos una jornada entera. António Valle, referente de la Asociación Turismo de Lisboa, me señaló dos paradas que no tienen pierde: el Centro de Arte Moderna de Gulbenkian y el Museo de Arte Contemporáneo Armando Martins, dos espacios que muestran el pulso creativo de la ciudad y que están a tono con una inversión cercana a los 60 millones de euros que Lisboa viene destinando a su patrimonio cultural.

“Conviene reservar tiempo para caminar y participar de la vida cotidiana de los barrios, incorporar una terraza o un paseo fuera del itinerario previsto, sin concentrar toda la visita en una sucesión de atracciones.”António Valle, Asociación Turismo de Lisboa

Y ya que estamos en tema de caminar, les digo algo que a mí particularmente me emociona: la gastronomía lisboeta es de esas que te abrazan el estómago. Probar el bacalao en sus mil versiones, meterse en una tasca a escuchar fado mientras se come un pastel de nata caliente, o hacer una pausa con un vaso de vino verde de la región son experiencias que no salen en ninguna guía pero que terminan siendo el verdadero souvenir del viaje.

Excursiones para estirar la estadía

Si el bolsillo y los días alcanzan, Lisboa funciona como base para escapadas que valen la pena. Las playas de la costa, muchas de ellas con buenas olas para surfear, están a menos de una hora de la capital y se pueden combinar con pueblos costeros donde se come pescado fresco mirando el Atlántico. Para los que buscan otro tipo de paisaje, las sierras que rodean la ciudad ofrecen caminatas y miradores espectaculares, y para los que llevan el costado espiritual en la valija, el Santuario de Fátima queda a poco más de una hora y se puede hacer como jornada completa sin mayores complicaciones.

Como consejo práctico final, les dejo lo que siempre repito cuando armo un viaje de este tipo: compren los pasajes con la mayor anticipación posible, porque la diferencia entre pagar 1.600.000 o 2.300.000 pesos por el mismo vuelo suele estar en cuántas semanas antes se cerró la compra, y nadie quiere arrepentirse mirando la pantalla después. Lisboa espera con sus barrios, su fado, sus pasteles y sus atardeceres sobre el Tajo, y ahora, gracias a esta nueva ruta vía Río de Janeiro, está un poquito más cerca de casa.

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Nahuel QuintriqueoTurismo de nieve y montaña

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