La inflación volvió a perforar el piso del año, pero la canasta que define la pobreza se aleja del promedio
El IPC de agosto marcó 1,7%, la cifra más baja de 2025. Sin embargo, la Canasta Básica Total trepó 2,6%, los servicios lideraron las subas con 2,8% y el dólar se movió apenas en las pantallas del Banco Nación.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) confirmó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de agosto se ubicó en 1,7%, el registro más bajo del año, en una dinámica que prolonga la tendencia descendente de los últimos meses y consolida el proceso de desaceleración que el Palacio de Hacienda viene exhibiendo en sus informes de seguimiento.
El dato, sin embargo, no se distribuyó de manera uniforme entre los distintos capítulos del indicador. El rubro alimentos avanzó 1,8%, apenas una décima por encima del promedio general, mientras que las tarifas de servicios públicos se convirtieron en el componente de mayor incremento mensual, con una suba de 2,8% que volvió a pesar sobre los hogares, en particular sobre los segmentos de ingresos medios y bajos para los cuales esos rubros representan una proporción significativa del gasto.
La Canasta Básica Total se despegó del promedio
El dato más sensible del informe lo aportó la Canasta Básica Total (CBT), que establece el umbral de ingreso mínimo que una familia tipo necesita para no caer por debajo de la línea de pobreza: ese indicador trepó 2,6% en agosto, casi un punto porcentual por encima del IPC general, lo que volvió a marcar la distancia entre el promedio de la economía y la situación de los hogares más vulnerables.
La diferencia entre un 1,7% y un 2,6% parecería menor en términos técnicos, pero cobra otra dimensión cuando se traslada al plano social: mientras el índice general refleja una inflación que se enfría, la suba de la canasta que define quién es pobre y quién no vuelve a mostrar que los bienes y servicios esenciales se encarecen por encima del promedio, y que la recomposición salarial necesaria para no perder terreno frente a esa referencia se mantiene como un tema abierto.
Dólar mayorista, minorista y blue, con movimientos acotados
En el frente cambiario, la semana ofreció escasas variaciones en las pantallas de los bancos. El dólar minorista cerró el viernes a $1.530 para la venta en el Banco Nación, el mismo nivel que la semana anterior, mientras que el promedio informado por el Banco Central para la venta en entidades financieras fue de $1.531,73, con una cotización de compra de $1.480,30. El dólar informal, por su parte, se sostuvo en torno a los $1.545, con una suba semanal de apenas cinco pesos, equivalente a 0,3%, en un contexto en el que la brecha cambiaria entre ambas cotizaciones se mantiene en mínimos históricos.
El mercado mayorista fue el segmento que mostró mayor movimiento: el Banco Central informó que en el segmento de contado se operaron USD 835,4 millones, uno de los montos más altos del año, lo que ejerció presión a la baja sobre el precio. El mayorista cerró en $1.508,50, con una caída de $4,50 respecto al cierre previo, en una jornada en la que la intervención oficial volvió a quedar como la principal referencia para entender la dinámica de los precios del dólar.
Construir, créditos y consumo, el costado que mira al bolsillo
El informe se completó con dos indicadores que impactan de manera directa en la economía cotidiana. Por un lado, el costo de construir una vivienda de 100 metros cuadrados superó en agosto los $238 millones, una cifra que, contrastada con el ingreso medio de la población, implica aproximadamente diez años de trabajo para reunir el monto necesario para encarar la obra, un indicador de la distancia entre salarios y bienes durables.
Por el otro, el sistema financiero mostró señales de contracción en el crédito al consumo: bancos y billeteras virtuales vienen reduciendo el otorgamiento de préstamos personales y de tarjeta ante una mora persistente. Las entidades detectan menos incumplimientos nuevos, pero endurecen los requisitos de acceso y priorizan refinanciaciones de deudas ya existentes, en un escenario en el que los salarios perdieron capacidad de compra en los últimos años, los gastos crecieron y muchos hogares llegaron al financiamiento después de agotar sus ahorros.
“A la espera de los datos de septiembre, la pregunta que sigue abierta es si el 1,7% de agosto se sostendrá como tendencia o quedará como un piso provisorio en un año que todavía no termina de normalizar precios relativos, en particular en los rubros que más pesan en la canasta que define la pobreza.”Marcelo Antileo, Energía y Vaca Muerta
