La biopic de Moria Casán ya tiene dos juicios encima y la familia Vadalá no se baja del ring
Ingrid y Ramiro, hijos del exmarido de la vedette, demandaron por separado a Netflix, a la producción y hasta al director. Piden plata y disculpas públicas. Mientras tanto, Moria se defiende con una pregunta incómoda.
Menos de treinta días. Eso le duró la calma a Netflix con la serie biográfica de Moria Casán. Ahora son dos las demandas judiciales que le caen encima por el modo en que la producción retrató a Luis Vadalá, el exmarido de la vedette, y la cosa no hace más que escalar. Ingrid, la primera en moverse, ya tuvo su primera audiencia. Ramiro, el hermano, sumó a su reclamo al director de la serie, Javier Van de Couter, y tiene fecha para fines de septiembre.
Tres ejes del reclamo
Los hijos de Vadalá sostienen que la serie dañó la imagen de su padre. Apuntan a tres rubros: daño psicológico, daño moral y perjuicio a la imagen. La producción muestra al personaje en situaciones de consumo de sustancias, en escenas de violencia y en un momento donde aparece desnudo frente a una hija menor de edad. No piden que se edite la serie ni que se bajen las escenas: quieren un resarcimiento económico (monto a definir en audiencia) y disculpas públicas.
- Ingrid Vadalá: primera demanda, ya con audiencia realizada.
- Ramiro Vadalá: segunda demanda, amplía el listado de acusados.
- Demandados: Netflix, la productora, Moria Casán y, en el caso de Ramiro, también el director Javier Van de Couter.
- Lo que se reclama: daño psicológico, daño moral y perjuicio a la imagen de Luis Vadalá.
- Lo que no se pide: ni la quita de escenas ni la edición de la serie.
- Pretensiones: resarcimiento económico y disculpas públicas.
Ahora bien, hay un detalle que la nota no puede pasar por alto y que a esta cronista le hace ruido: en ningún momento la serie menciona el apellido Vadalá. Al personaje se lo llama siempre por el nombre de pila. Es decir, la ficción tomó distancia del documento legal y aun así la familia acciona. Habrá que ver qué dice un juez al respecto cuando llegue el momento, porque acá el límite entre la biografía y la ficción se vuelve una línea muy fina.
“¿Y eso es menospreciar a alguien? ¿Ser mecánico es despreciar a alguien?”César Carozza, abogado de Moria Casán
La pregunta de Carozza, que salió al cruce en el debate público por la causa, apunta a una de las objeciones de la familia: que el personaje aparece con un origen humilde y trabajando en mecánica, como si eso lo dejara en un lugar despectivo. Es un argumento de defensa curioso. Si ser mecánico fuera un insulto, no habría quién nos arregle el auto en el valle. Dicho esto, la objeción central de los hijos de Vadalá no pasa por el oficio, sino por las escenas de violencia, las sustancias y la desnudez frente a una menor. Son cosas distintas.
Y hay un dato de contexto que la producción podría exhibir en la causa: en 2007, el propio Luis Vadalá se sentó frente a las cámaras de Gran Hermano Famosos y relat varios de los episodios que hoy reaparecen en la serie, con cámaras prendidas las 24 horas. Es decir, una parte importante de lo que se cuenta ya fue contado por él, en primera persona, en vivo y para todo el país. Eso no invalida el reclamo, pero le cambia el peso.
Mi lectura
Voy a ser honesta: entiendo a los hijos. Si yo veo a mi padre expuesto en una plataforma global, en escenas que él jamás eligió contar en ese formato, y encima desnudo frente a una hija menor, a mí también me hierve la sangre. Pero también entiendo a la producción: sin conflicto no hay biopic, y Vadalá fue parte central de la historia de Moria. El problema es que las biopics rara vez consultan con los familiares del entorno, y eso tarde o temprano termina en los tribunales. La pregunta que dejó el material de base es buena y me la quedo: ¿debería haber límites legales sobre cómo retratar a personas del entorno del protagonista? Mi opinión: sí, debería haberlos, aunque solo sea para que un guionista no termine contestando una demanda en Comodoro Py.
