El termómetro de agosto: en Neuquén los precios volvieron a moverse al mismo ritmo que en julio
La Dirección Provincial de Estadística y Censos confirmó una suba del 2,3% en el mes, un piso alto frente al 1,7% nacional y un acumulado anual que ya roza el 23%. Para los hogares de la región, la pregunta ya no es cuánto subió, sino cuánto quedó rindiendo el mismo sueldo.
Cuando entré al kiosco de siempre, sobre la calle que cruza el centro neuquino, me encontré con lo que cualquier vecino de a pie viene sintiendo hace rato: los precios no aflojan, siguen empujando la billetera mes a mes. Esa sensación de bolsillo, la que se percibe cada vez que uno pasa por la verdulería o paga el colectivo, tiene ahora una confirmación numérica que acaba de publicar la Dirección Provincial de Estadística y Censos: durante agosto, el índice de precios al consumidor del conglomerado Neuquén cerró en un 2,3%.
Lo llamativo del dato es que repite, hasta el decimal, el porcentaje que se había registrado en julio. Es decir, no hubo ni aceleración ni desaceleración: el ritmo de aumento se mantuvo exactamente igual entre un mes y el otro. Para los analistas, eso habla de una inercia inflacionaria que todavía no encuentra un piso firme; para los hogares, significa que el segundo semestre arrancó sin respiro.
El acumulado anual ya roza el 23%
En lo que va del año, la suba acumulada llega al 22,8%. Para ponerlo en un ejemplo concreto y fácil de visualizar: un producto que a principios de enero costaba cien pesos hoy ronda los 122,80, solamente por el efecto de la inflación de los primeros ocho meses del ejercicio. Es casi un cuarto del valor original evaporado en menos de un año calendario.
- Inflación mensual de agosto: 2,3% (igual que en julio).
- Acumulado anual (enero-agosto): 22,8%.
- Variación interanual (agosto 2026 contra agosto 2025): 36,2%.
- Referencia nacional en agosto: 1,7% según el INDEC.
Cuando miramos la variación interanual, la cifra se estira todavía más: la comparación entre agosto de 2026 y agosto de 2025 arrojó un 36,2%. Ese número refleja de manera bastante cruda cuánto perdió poder adquisitivo el ingreso de un hogar si durante esos doce meses no tuvo ningún tipo de ajuste, ya sea por paritaria, por actualización de haberes o por ingresos atados a la inflación.
“Acá se nota cuando vas a hacer las compras. Yo tengo 54 años y cada mes noto que con la misma plata llevo menos cosas. No es que suban de golpe, es que nunca bajan.”Roberto, 54 años, vecino del centro
El dato provincial quedó seis décimas por encima del nacional, que según el INDEC se ubicó en 1,7% en agosto. La diferencia no es menor: muestra que en Neuquén la dinámica de precios viene corriendo más rápido que en el promedio del país, empujada por particularidades que la estadística oficial suele mencionar, como la composición de la canasta local, los costos de transporte interno o la estructura de cada mercado regional.
Qué significa para la economía doméstica
Para una familia neuquina que cobra un sueldo fijo y no tiene ningún mecanismo de actualización automática, el indicador más sensible es justamente el acumulado anual. Casi un 23% del poder de compra erosionado en apenas ocho meses significa que el presupuesto familiar que rendía a principio de año hoy rinde bastante menos, y que cualquier decisión de ahorro, alquiler, cuota o gasto programado empieza a quedar corta.
Ahí, justamente, aparece la utilidad concreta de mirar el número todos los meses: no para entender la macro, sino para anticipar si el sueldo alcanza hasta fin de mes, si conviene renegociar un alquiler, si un aumento paritario realmente empareja la inflación o si el dinero guardado en el banco se está comiendo su propio rendimiento. En un escenario así, cada décima cuenta y cada porcentaje deja de ser una cifra abstracta para transformarse en un dato que se vive en el mostrador del almacén, en la parada del colectivo o en la góndola del supermercado, que es, en definitiva, donde esta historia empieza y termina para la mayoría de los vecinos de Neuquén.
