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Cuando el cafe se vuelve un problema en la mochila del adolescente: lo que alertan los especialistas de Yale

Dificultades para dormir, temblores y nerviosismo pueden ser señales de que el consumo de cafeina se paso de rosca. Especialistas pediatricos advierten que no solo esta en el cafe: tambien aparece en chicles, sobres saborizados y bebidas energeticas, y que sus efectos se prolongan durante varias horas.

Por Emanuel PaillalefSociedad · 22 de septiembre de 2026 · hace 2 h

Lo confieso: la primera vez que lei esta nota me quede mirando mi propio termo con una mezcla de culpa y curiosidad, porque uno suele asociar la cafeina con el oficinista cansado o con el estudiante de la facultad, no con un pibe de catorce anios que termina el dia mas agotado de lo que empezo. Y sin embargo, las especialistas de la Universidad de Yale que tomaron la palabra en estas semanas fueron muy claras al advertir que, en la adolescencia, esa sustancia tan instalada en la vida cotidiana puede estar saboteando el sueno, el rendimiento escolar y hasta el animo, sin que la familia se de cuenta de donde viene el problema.

Para empezar a entenderlo, conviene mirar las senales que desde Yale describen como puntas del hilo: cuando un adolescente tiene dificultades para dormirse, se muestra nervioso, le tiemblan las manos o empieza a rendir menos en la escuela, no hay que descartar de entrada que este consumiendo mas cafeina de la que parece. La neumonologa y especialista en sueno Sabhyata Agrawal, de Yale, fue taxativa al explicar que un exceso tambien puede provocar palpitaciones, molestias digestivas, inquietud y ansiedad, y que esas manifestaciones no son caprichos de la edad: son el cuerpo avisando.

No es solo el cafe: la cafeina se escondio en la góndola

El primer error que uno comete, y aca lo reconozco porque lo cometi toda mi vida, es medir el consumo contando las tazas de cafe que se toman en el desayuno o en la merienda. Lo que las investigadoras de Yale ponen sobre la mesa es que el mapa de la cafeina hoy es mucho mas amplio y, para un adolescente, bastante mas traicionero. La sustancia aparece en las bebidas energeticas, en las gaseosas de cola, en el chocolate, en chicles que se consiguen en cualquier kiosco y, sobre todo, en esos sobres saborizados que se mezclan con agua y que muchos chicos llevan al colegio como si fueran una golosina.

  • Bebidas energeticas, con concentraciones muy variables y a veces muy altas por unidad.
  • Gaseosas de cola y otras bebidas con cafeina incorporada.
  • Chocolate y productos derivados, que suman miligramos sin que se note.
  • Chicles y caramelos con cafeina, faciles de consumir en cantidad.
  • Sobres saborizados para preparar con agua, que pueden aportar entre 50 y 200 miligramos por unidad.

Sobre este punto, Grace Kong, profesora asociada de Psiquiatria de Yale, dio una explicacion que me parecio clave: los sabores dulces y frutales que suelen tener estos productos disimulan el amargor propio de la cafeina, y eso hace que los mas jovenes los prueben sin dimensionar lo que estan tomando. Es decir, no es que el chico busque un cafe; muchas veces consume cafeina sin darse cuenta, o minimizando lo que ingiere, porque la presentacion parece un jugo o una golosina.

El horario tambien cuenta, y mucho

Hay un dato que a mi me dejo pensando, y que vale la pena repetir: segun Agrawal, la cafeina empieza a actuar entre 30 y 45 minutos despues de ingerirla, pero todavia queda en el organismo aproximadamente la mitad de la cantidad tomada entre cinco y seis horas mas tarde. Esto quiere decir que un sobre o una lata que se consume a la tarde sigue haciendo efecto a la noche, justo cuando el cuerpo del adolescente intenta dormirse. Por eso, la recomendacion concreta de la especialista fue evitarla despues de las 13 o las 14, dependiendo del horario habitual en que el chico se acuesta.

Y hay un condimento extra que no conviene pasar por alto: la propia adolescencia ya corre con desventaja en este terreno, porque el reloj biologico a esa edad se desplaza hacia horarios mas tardios y hace mas dificil levantarse temprano. Si el cansancio lleva a buscar un estimulante para funcionar en clase, el alivio termina siendo transitorio y, a la noche, el sueno se retrasa otra vez. El resultado, al dia siguiente, es un adolescente todavia mas agotado que vuelve a recurrir a la cafeina. Es un circulo que se retroalimenta.

Que dicen las especialistas para los menores de 18

“Recomendamos evitar la cafeina antes de los 18 anios y excluir las bebidas energeticas de la alimentacion de ninios y adolescentes.”Jennifer Jiyun Park, investigadora del Departamento de Psiquiatria de Yale

La frase de Park resume el corazon de las recomendaciones, y conviene leerla con atencion: no se trata de pedir una abstinencia absoluta, pero si de correr a las bebidas energeticas de la mesa de los mas chicos. En la misma linea, Agrawal aclaro que los jovenes pueden experimentar molestias con cantidades menores que los adultos, lo cual significa que las pautas que valen para un padre o una madre no son trasladables tal cual a un hijo adolescente. El margen de tolerancia es mas chico.

Finalmente, hay un costado de la vida cotidiana que las investigadoras tambien pusieron bajo la lupa: las pantallas y los videojuegos. Park explico que el consumo de cafeina durante esas actividades puede responder tanto al deseo deliberado de mantenerse despierto como a una costumbre compartida con otros jugadores, casi un codigo de grupo. La luz de las pantallas, ademas, reduce la produccion de melatonina y suma otro factor en contra del sueno, asi que la recomendacion es revisar toda la rutina nocturna en bloque: que se toma, cuando se toma y cuanto se mira antes de apagar la luz. Cerrando donde empece, despues de leerlas, miro el termo y vuelvo a pensar en esos pibes que llegan a la cena destruidos y a los que muchas veces se les recomienda un cafe o un energizante cuando en realidad lo que necesitan es justo lo contrario: menos estimulo, pantallas a tiempo y, sobre todo, una conversacion en casa que no los haga sentir acusados, sino acompanados.

EP

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