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Domingo, 18 de octubre de 2026
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Neuquén se prepara para dos días seguidos bajo alerta amarilla: primero lluvia, después tormenta

El Servicio Meteorológico Nacional encadenó dos avisos consecutivos para gran parte de la provincia. Mientras el lunes amenaza con agua desde la tarde y la noche, el martes se suma una tormenta que puede complicar la rutina en la Confluencia y varias zonas del centro y norte neuquino.

Por Emanuel PaillalefSociedad · · hace 46 min
Neuquén se prepara para dos días seguidos bajo alerta amarilla: primero lluvia, después tormenta

Me acerco hasta la puerta de un kiosco de revistas en el centro de Neuquén y la primera imagen que me encuentro es la de siempre: un hombre de unos cincuenta y tantos, llamado Osvaldo, que vive en el barrio Alta Barda desde hace más de veinte años, parado con el termo en la mano mirando el cielo como si quisiera adivinar qué va a pasar. Le pregunto qué sabe del tiempo y me dice, casi sin darme tiempo a terminar la pregunta, que tiene toda la semana pensada alrededor del pronóstico. Y no es para menos: el Servicio Meteorológico Nacional acaba de activar dos alertas amarillas consecutivas que se solapan sobre gran parte de la provincia del Neuquén, primero con lluvias y después con tormentas.

Lo concreto es lo siguiente y vale la pena leerlo con atención porque son dos alertas que se pisan una con la otra. La primera, por lluvias, arranca en la tarde del lunes 19 en el este de Loncopué, Picunches, Ñorquín, el oeste de Añelo y Pehuenches y el sur de Minas, y se extiende de noche a la Confluencia, al este de Añelo, al este de Pehuenches y a Picún Leufú. La segunda, por tormentas, se monta sobre buena parte de ese mismo territorio desde el mediodía del lunes hasta la mañana del martes y, para el martes 20, se agranda: cubre la Confluencia, el resto del este provincial y también el centro y el norte de la provincia.

Un termómetro que acompaña la inestabilidad

Lo que me llama la atención cuando reviso el pronóstico es que la inestabilidad no viene sola de arriba: también se siente en el termómetro. El lunes la máxima no va a pasar de los 20 grados y a la noche puede bajar hasta 6. El martes el rango se mueve entre los 11 y los 18. Y el viento, que suele ser el gran olvidado de estos avisos, aparece del noreste con ráfagas que pueden superar los 40 kilómetros por hora durante el lunes, justo cuando la lluvia ya está descargando.

  • No salir de la jornada mientras dure una tormenta eléctrica y evitar refugiarse debajo de árboles o cerca de postes y tendidos de cables.
  • Asegurar macetas, muebles y todo objeto que el viento pueda desplazar en patios, balcones y terrazas.
  • Revisar desagües y canaletas antes de que lleguen las lluvias, para que no se obstruyan.
  • No circular ni cruzar calles o zonas donde haya agua acumulada, sobre todo cerca de cauces.
  • Postergar viajes y actividades al aire libre que no sean estrictamente necesarias durante las horas de alerta.

El vecino del kiosco me cuenta que él ya tiene resuelto lo suyo: “Mirá, Emanuel, yo mañana no saco el auto ni para ir a lo de mi hija. Si llueve como dicen, me quedo con el termo y la radio prendida”, me dice Osvaldo, mientras me sirve un café que, fiel a su costumbre, no me cobra. Esa decisión chiquita, la de no exponerse de más, es exactamente la misma que el organismo está pidiendo a la gente que tome en serio, porque el nivel amarillo no es un simple aviso: implica fenómenos con capacidad de daño y posible interrupción de actividades cotidianas.

Y hay algo más que también conviene anotar, porque a veces uno se queda en lo inmediato y se olvida de lo que viene. El patrón de mal tiempo no se corta el martes: las máximas siguen bajando toda la semana, con 16 grados el miércoles y apenas 14 el jueves, antes de una recuperación leve el sábado, cuando podrían volver a registrarse 19 grados. El SMN, además, ratificó en su pronóstico trimestral que El Niño se está intensificando y que la primavera será más lluviosa y fría de lo habitual en buena parte del país. O sea: lo de estos dos días no es un capítulo aislado, es el primer capítulo de una temporada que va a pedir paciencia. Osvaldo, mientras mira otra vez el cielo desde la puerta del kiosco, se acomoda el cuello de la campera y me deja una frase que me quedo repitiendo mientras me voy caminando: “Hermano, mientras llueva así, yo en casa”. En Neuquén, por estos días, parece el mejor plan.

EP

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