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Créditos fintech en mora: el sector asegura que nueve de cada diez deudores ya cuentan con un plan de refinanciamiento

Más de dos millones de personas con préstamos de fintech y billeteras digitales registran algún grado de irregularidad crediticia. La Cámara Argentina Fintech explicó ante Diputados cómo se leen las tasas anuales y por qué un crédito corto puede costar muy por debajo de lo que sugiere la TNA.

Por Lucía FerreroFruticultura y economía regional · 10 de septiembre de 2026 · hace 2 h

La economía argentina atraviesa un escenario inédito en materia de acceso al crédito formal: cerca de 21 millones de personas figuran hoy con algún tipo de financiamiento en el sistema financiero, una cifra que no registra antecedentes recientes. Sin embargo, no toda esa base de deudores se mantiene al día con sus compromisos. Según datos difundidos por el sector, alrededor de 5,8 millones de personas presentan algún grado de irregularidad crediticia, y dentro de ese universo, 2,4 millones corresponden a préstamos otorgados por fintech o billeteras digitales, lo que equivale al 16% del total de los créditos en mora del sistema.

Frente a ese volumen de mora, la Cámara Argentina Fintech expuso ante la Comisión de Finanzas de la Cámara de Diputados que el 90% de los deudores de plataformas digitales ya accedió a algún esquema de refinanciamiento, asistencia o alternativa de salida. La estrategia, según explicó la entidad, apunta a evitar que las obligaciones se conviertan en una bola de nieve y a preservar la construcción del historial crediticio de los usuarios, una variable clave para el funcionamiento del sistema.

Tasa anual versus costo real: por qué los números parecen tan altos

Uno de los ejes centrales de la presentación fue la interpretación de las tasas que suelen exhibir las plataformas. La cámara advirtió que la Tasa Nominal Anual (TNA) y la Tasa Efectiva Anual (TEA) no describen de manera directa cuánto termina abonando una persona por un préstamo de corto plazo. Para conocer el costo concreto, señaló la entidad, es indispensable considerar en simultáneo el monto solicitado, los intereses, los cargos adicionales y el plazo de devolución.

Para dimensionar la diferencia entre tasas anuales y costo efectivo, el sector planteó un ejemplo con un préstamo de cien mil pesos a devolver en catorce días: el pago total ascendía a 109.000 pesos, compuestos por 7.400 pesos de intereses y 1.600 pesos de impuestos, lo que arroja un costo financiero del 9% para ese período. Cuando esa cifra se proyecta a un año, la TNA trepa al 194%, la TEA alcanza el 550% y el Costo Financiero Total Efectivo Anual (CFTEA) llega al 850%. La aclaración resulta determinante: nadie devolverá 950.000 pesos por un crédito de cien mil; esa tasa anualizada describe lo que ocurriría únicamente si el préstamo se renovara de manera sostenida durante doce meses.

  • Calcular el monto total a pagar, incluyendo intereses e impuestos.
  • Dividir ese adicional por el capital original para obtener el costo del período.
  • Multiplicarlo por la cantidad de veces que el plazo cabe en un año, sin aplicar capitalización.
  • Comparar esa tasa efectiva anualizada con la TNA publicada por la entidad.
  • Recordar que la TNA refleja el interés puro, mientras que el CFT incorpora comisiones e impuestos.

Crédito regulado versus crédito informal: la diferencia práctica

La cámara también expuso ante los legisladores la distancia existente entre el crédito formal y las alternativas que circulan por fuera del sistema. El financiamiento regulado opera con contratos, supervisión por parte de organismos oficiales, derechos del consumidor plenamente exigibles y canales formales de reclamo. En contrapartida, el crédito informal puede dejar a las personas sin ningún tipo de respaldo frente a incumplimientos, sin posibilidad de refinanciar la deuda y, sobre todo, sin herramientas para sostener o recomponer su historial crediticio.

En relación con la temporada anterior, el sector destacó que la penetración de las fintech y las billeteras digitales en el otorgamiento de créditos viene creciendo de manera sostenida, en paralelo con la bancarización de segmentos que históricamente trabajaron en efectivo. Esa masificación, combinada con el fondeo más costoso al que acceden las plataformas —líneas bancarias o emisiones en el mercado de capitales— y con la atención de perfiles sin garantías tradicionales, explica en buena medida la elevada TNA que suele observarse en las publicidades.

La presentación dejó, además, una señal hacia el interior del propio sector: ante un volumen de mora significativo, la prioridad operativa de las fintech pasó de la colocación a la cobranza asistida. Refinanciar al deudor, en este contexto, no responde únicamente a una lógica comercial, sino también a la necesidad de mantener abierta la puerta del crédito para los segmentos que recién se incorporaron al sistema formal. Esa lógica, según remarcaron en Diputados, es la que sostiene la tasa de refinanciamiento del 90% sobre los usuarios con irregularidad crediticia.

LF
Lucía FerreroFruticultura y economía regional

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