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Chacagiales, ese rincón porteño que el mundo miró de cerca y que se sigue caminando en pantuflas

Entre la Plaza Mafalda y el Parque Ferroviario Colegiales, la zona que une Chacarita y Colegiales quedó en el puesto 22 de un ranking internacional de 40 barrios. Una recorrida por sus calles arboladas, sus talleres que siguen abiertos y sus bares de autor.

Por Nahuel QuintriqueoTurismo de nieve y montaña · 16 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Les cuento cómo está el día por acá: cielo bastante cubierto en Buenos Aires, con una térmica que invita a caminar sin apuro, y ese es justamente el mejor plan para meterse de lleno en Chacagiales, ese sector de la ciudad que no tiene límites oficiales pero que todos sabemos dónde empieza y dónde termina. Yo lo recorrí varias veces estas últimas semanas, y la sensación es la de estar en un barrio que se reinventa sin perder la maña, esa mezcla que ahora le valió el puesto 22 en un ranking internacional de cuarenta barrios del mundo publicado este 2026.

Para ubicarnos sin perderse, hay dos mojones que sirven siempre: la Plaza Mafalda, con sus bancos y su escultura de la nena más famosa del cartoon argentino mirando al cielo, y el Parque Ferroviario Colegiales, ese pulmón verde que se fue armando sobre los terrenos del antiguo ramal ferroviario y que le cambió la cara a varias cuadras alrededor. Entre uno y otro se cocina, se trabaja y se vive el Chacagiales que el mundo acaba de destacar.

Un nombre que no figura en el mapa oficial

Acá vale aclarar algo que siempre confunde al que viene de afuera: Chacagiales no es un barrio reconocido formalmente por la Ciudad, ni tiene un perímetro dibujado en ningún plano. Es una denominación informal que pegó fuerte, uniendo Chacarita con Colegiales como si fueran dos hermanos que comparten la misma vereda. Por eso, cuando alguien me pregunta dónde queda, yo siempre respondo lo mismo: buscá la Plaza Mafalda o el Parque Ferroviario Colegiales, y de ahí caminalo.

Lo que se encuentra en esas calles es una combinación que no se repite fácilmente: gastronomía de autor, movida nocturna, talleres mecánicos que llevan décadas con la puerta abierta, casas bajas con jardín, estudios de diseño y hasta viejos depósitos reconvertidos. Todo eso convive sin pelearse, y esa convivencia fue justamente uno de los puntos que pesó en el ranking.

Lo que miró el mundo para elegirlo

El listado, que este 2026 puso a Chacagiales en el puesto 22 de 40 barrios destacados a nivel global, evaluó cinco ejes: oferta gastronómica, actividad nocturna, comercio independiente, condiciones para vivir y vínculos comunitarios. Los primeros tres lugares quedaron lejos, en Seúl, Rabat y Atenas, pero que un rincón porteño sin fronteras oficiales se meta entre los cuarenta dice mucho de cómo se vive acá.

  • La oferta gastronómica se reparte por calles interiores, no en una sola avenida, con bares y restaurantes que conviven con talleres mecánicos y casas bajas.
  • El Parque Ferroviario Colegiales funciona como nuevo punto de encuentro al aire libre y reorganizó el flujo de gente por varias cuadras.
  • La Plaza Mafalda sigue siendo el mojón cultural y turístico más querido del sector, con su escultura como foto obligada.
  • Los inmuebles que antes eran depósitos o galpones hoy mezclan usos: vivienda, estudio, local gastronómico y diseño, sin perder los oficios de toda la vida.

Cuando lo caminé, me crucé con Mateo, un pistero gastronómico de la zona que trabaja en uno de los bares de la calle Concepción Arenal desde hace más de quince años. Mientras tomábamos un café, me decía, con esa calma que tienen los que ven pasar mucha gente: 'Mirá, antes esto era todo taller y depósito. Hoy seguís viendo el taller, pero al lado se abrió un restorán de autor, y a la vuelta funciona un estudio de diseño. El barrio no cambió, sumó. Y la gente del barrio sigue yendo al mismo almacén de toda la vida'. Esa frase me parece que resume bastante bien por qué Chacagiales llamó la atención afuera sin perder la esencia de adentro.

Un consejo práctico para el que viaja

Si están pensando en venir a conocerlo, mi consejo es que no lo apuren: anótense la Plaza Mafalda y el Parque Ferroviario Colegiales como puntos de arranque, después déjense llevar por las calles arboladas de Colegiales con sus veredas amplias, y terminen el recorrido en algún bar de la zona de Chacarita. Vayan de día para ver la vida de barrio con los talleres abiertos y los almacenes de siempre, y si se quedan hasta la noche, van a entender por qué esta mezcla de lo nuevo y lo viejo se ganó un lugar en una lista que mira al mundo entero.

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Nahuel QuintriqueoTurismo de nieve y montaña

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