Black Eyed Peas regresó a Buenos Aires con un show que repasó más de dos décadas de éxitos en el Movistar Arena
La banda liderada por Will.i.am se presentó con formación renovada, J. Rey Soul en lugar de Fergie, y un recorrido por sus himnos de los 2000 y su etapa más latina. Un pedido de matrimonio en el escenario fue el momento más comentado de la noche.
Dieciséis años después de su última actuación en suelo porteño, Black Eyed Peas volvió a Buenos Aires con una formación de cuatro integrantes y un repertorio que atravesó las distintas etapas de una carrera construida a lo largo de más de dos décadas. Will.i.am, apl.de.ap, Taboo y J. Rey Soul —esta última ocupando el lugar que dejó Fergie en 2010— fueron los responsables de encabezar una velada en el Movistar Arena que el público recibió con la energía característica de los regresos largamente esperados.
El show arrancó con una trinidad de apertura difícil de igualar: Let's Get It Started, Boom Boom Pow y Rock That Body sonaron de forma consecutiva y marcaron el tono de una noche en la que la intensidad no decayó. La puesta visual acompañó ese ritmo desde el escenario: pantallas que mutaban de formas y colores a lo largo de toda la función reforzaron la propuesta de un grupo que hizo del cruce entre pop, hip hop y música bailable su marca registrada.
Una segunda mitad más latina y los momentos solistas
A la primera tanda de clásicos se sumaron luego los himnos de la etapa más reciente del grupo, aquella en la que la influencia latina se volvió explícita. Temas como RITMO (Bad Boys for Life), MAMACITA y MABUTI confirmaron esa dirección, en línea con la búsqueda que Black Eyed Peas viene desarrollando desde su álbum Translation, de 2020. La sección solista tampoco quedó afuera: apl.de.ap se adueñó del escenario con Bebot, un recorte de sus raíces filipinas, mientras que Will.i.am repasó parte de su producción individual con #thatPower y Scream & Shout antes de retomar el pulso grupal con Pump It, GIRL LIKE ME y Don't Stop the Party.
“Me quiero sentir bien argento”Taboo, en pleno show, luego de tomar un mate sobre el escenario
Taboo fue quien más explícito se mostró respecto del vínculo con el público local. Sobre el escenario, tomó un mate, repitió la frase que abre esta nota y luego regaló el utensilio a una espectadora de la primera fila. Antes, al celebrar la vuelta al país, dejó otra declaración que resonó en el Movistar Arena: "Es un placer ser latino y estar en Argentina".
Un pedido de matrimonio en el medio de I Gotta Feeling
El momento más inesperado de la noche llegó sobre el final, durante la interpretación de Where Is the Love? y luego en I Gotta Feeling. Una mujer del público fue invitada a subir al escenario mientras sonaban los coros. En ese instante, su pareja apareció desde el otro lado del escenario, se arrodilló y le propuso matrimonio frente a las casi quince mil personas que colmaban el estadio. Ella dijo que sí. Los propios protagonistas, según se conoció durante la velada, se habían conocido en 2010, durante la última visita de la banda al país, lo que convirtió la escena en una especie de bucle cerrado entre el grupo y su público argentino.
El cierre, con bandera argentina y clásicos de la era Fergie
La recta final del show dejó varias de las canciones más asociadas al período de mayor masividad de Black Eyed Peas. Meet Me Halfway, My Humps y Shut Up sonaron como un repaso generacional, antes de una última pasada por I Gotta Feeling. Sobre el cierre, los cuatro integrantes levantaron una bandera argentina que se proyectó en las pantallas del Arena, una imagen que condensó el espíritu de una noche en la que el grupo eligió celebrar el reencuentro con su público porteño tanto como su propio catálogo.
