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Tres décadas de un clásico que la muerte volvió eterno

A treinta años de la muerte de Gilda, la historia oculta de "No me arrepiento de este amor": una canción grabada con resfrío, un productor que estaba en Perú y un éxito que la Argentina no quiso escuchar en vida.

Por Carla SanhuezaCultura y espectáculos · 7 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Hay algo que el folklore popular tiene muy claro y que la industria del entretenimiento todavía no termina de digerir: en este país, muchas veces hace falta que alguien se muera para que de verdad lo escuchen. Miriam Alejandra Bianchi, Gilda para todo el mundo, murió el 7 de septiembre de 1996 a los 34 años en un accidente sobre la Ruta Nacional 12, en Entre Ríos. Veintiocho años después del accidente y a treinta del lanzamiento de la canción que la inmortalizó, el velorio sigue siendo más convocante que cualquier festival en vivo.

La chica que había sido maestra jardinera en Buenos Aires respondió una convocatoria, agarró un micrófono y nunca más lo soltó. Dejó la docencia, rearmó su vida familiar de arriba abajo y se metió de lleno en el circuito tropical. En medio de esa transición existencial le compuso, íntegra y solita, "No me arrepiento de este amor", y se la dedicó a Juan Carlos "Toti" Giménez, el músico y productor que la acompañaba en el estudio. Tan segura estaba de la autoría que ni siquiera le puso el nombre de él en los créditos, pese a que trabajaban juntos todo el tiempo.

La grabación con resfrío y un productor en Perú

La canción abre el disco "Pasito a pasito con… Gilda", el tercero de su carrera, editado en 1994. La sesión tuvo sus bemoles (y sus mocos). El productor José "El Chano" Olaya no terminaba de convencerse de que el tema tenía que estar en el tracklist y, según el relato de Giménez, el arreglo se terminó de cerrar mientras Olaya estaba de viaje en Perú. Gilda estaba resfriada ese día, y por eso el arreglo de teclado se usó para tapar la voz en uno de los pasajes. O sea: uno de los himnos más grandes de la música argentina se grabó con gripe, a las apuradas y con el productor en otro país. Casi una postal del oficio.

Bolivia primero, Argentina después del cajón

Acá la historia tiene esa ironía que a mí, como periodista, me revuelve la panza: la canción no despegó en Argentina. El primer envión fuerte llegó de Bolivia y Perú, países donde Gilda hizo giras y pasó por televisión. El reconocimiento masivo en nuestro país vino post mortem, entre 1997 y 1998, cuando el álbum volvió a circular, la canción entró en radios, en programas y en todas las pistas de baile. En 1998, Attaque 77 sacó su propia versión y el tema rompió la frontera del circuito tropical para meterse en el rock. Recién ahí, con la artista enterrada en el cementerio de Chacarita, la Argentina se dio cuenta de lo que tenía.

Devoción, milagros y una biopic

Con los años, Gilda se transformó en algo más grande que una cantante: se volvió objeto de devoción popular, con peregrinaciones al cementerio y un séquito de fieles que le atribuyen milagros. En 2016 se estrenó la película "Gilda, no me arrepiento de este amor", con Natalia Oreiro como protagonista. Oreiro la definió como "una mujer que tuvo que luchar contra muchos prejuicios sociales, culturales y familiares", una descripción que cae como anillo al dedo para cualquiera que haya leído aunque sea un párrafo sobre su biografía.

  • Maestra jardinera que dejó las aulas para subirse a un escenario tropical.
  • Autora absoluta de su canción más famosa, dedicada a su productor Toti Giménez.
  • Grabada con resfrío, mientras el productor estaba de viaje en Perú.
  • Éxito inicial en Bolivia y Perú; reconocimiento argentino recién después de su muerte.
  • Versionada por Attaque 77 en 1998, lo que la sacó del nicho tropical.
  • Llevada al cine por Natalia Oreiro en 2016, con el título de la canción como bandera.

A más de tres décadas del accidente y a casi treinta del lanzamiento del disco, "No me arrepiento de este amor" sigue siendo la puerta de entrada más común a la historia de Gilda. Condensa una elección de vida, las tensiones de una carrera que arrancó tarde y la paradoja de un país que recién le dio lugar a su música cuando ya no estaba. Si nunca la escuchó con atención, póngala ahora, suba el volumen y déjese llevar por dos minutos y medio de cumbia que todavía siguen sacudiendo. Se la recomiendo sin vueltas.

CS
Carla SanhuezaCultura y espectáculos

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