Septiembre cerraría con una inflación cercana al 2%, empujada por alimentos y precios estacionales
Las consultoras privadas ubican el IPC en un rango de 1,9% a 2,1%, una leve aceleración respecto del 1,7% de agosto. Verduras y ropa explican buena parte del rebote, mientras el REM proyecta un cierre de año en torno al 30%.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos difundirá esta tarde el índice de precios al consumidor correspondiente a septiembre, en un escenario en el que las estimaciones privadas anticipan una suba de entre 1,9% y 2,1%. De confirmarse ese rango, se trataría de una aceleración moderada frente al 1,7% registrado en agosto, que había sido el nivel más bajo en catorce meses.
El Relevamiento de Expectativas de Mercado que elabora el Banco Central sobre la base de consultas a analistas privados proyectó un IPC de 1,9% para el noveno mes del año, en línea con las estimaciones de C&T Asesores Económicos y Eco Go. Desde esta última firma recordaron que agosto contó con un factor favorable que en septiembre dejó de estar presente, la reversión de los precios estacionales que habían subido en julio.
Alimentos y estacionales, los motores de la suba
Otras consultoras se ubicaron algo por encima de esa marca. FLyP proyectó un 2% mensual, con el rubro de alimentos y bebidas no alcohólicas avanzando 3,2% en el período. Equilibra, en tanto, estimó 2,1% y señaló a los precios estacionales como el principal motor del rebote, con subas superiores a 4% tanto en verduras como en indumentaria.
- REM (Banco Central): 1,9%
- C&T Asesores Económicos: 1,9%
- Eco Go: 1,9%
- FLyP: 2% (alimentos y bebidas no alcohólicas: 3,2%)
- Equilibra: 2,1% (verduras y ropa: más de 4%)
Como referencia previa, la Ciudad de Buenos Aires difundió su propio índice, que marcó 1,8% en septiembre, apenas una décima por encima del 1,7% de agosto. Si bien las canastas del IPC porteño y del IPC nacional no son idénticas, el dato capitalino suele funcionar como anticipo de la tendencia que luego confirma el INDEC.
La mira en el umbral del 2%
Para los analistas que siguen la evolución del poder adquisitivo, la atención pasa por saber si la inflación logra mantenerse por debajo del 2% o vuelve a cruzar ese umbral. En lo que va del año, ese piso se quebró a la baja únicamente en junio y agosto. Las proyecciones del REM para lo que resta del ejercicio apuntan a cerrar 2026 con una inflación anual en el orden del 30% al 30,3%.
“El rebote solo serviría para recordarnos que el proceso de baja de la inflación no es lineal y está sujeto a oscilaciones vinculadas con la estacionalidad de cada mes.”Julián Neufeld, economista de FLyP
En definitiva, las consultoras coinciden en que una aceleración leve no modificaría la tendencia de fondo que viene mostrando el índice desde principios de año. Lo que el dato de esta tarde permitirá es calibrar el peso relativo de los alimentos y de los rubros estacionales en la dinámica inflacionaria, dos factores que en una economía con movimientos mensuales chicos pueden marcar diferencias sensibles.
