Roronoa Zoro, el espadachín que debe su nombre a un caníbal francés y a un héroe de folletín
El segundo tripulante de la Thousand Sunny en One Piece esconde una genealogía insólita: su apellido es el sonido japonés de un pirata del siglo XVII famoso por comerse el corazón de sus enemigos, y su eco remite al enmascarado que llenó pantallas desde 1920. Una mezcla improbable que Eiichiro Oda resolvió con buen oído.
Hay personajes que llegan al podio de la cultura pop sin que nadie repare en lo extraño de su nombre. Roronoa Zoro es uno de ellos: segundo de a bordo en la tripulación de Luffy, favorito en las encuestas de popularidad de One Piece y, sin embargo, bautizado con un apellido que suena a trabalenguas y que arrastra una historia bastante más oscura que la del espadachín bonachón y perdido que todos recordamos. La explicación es un cruce rarísimo: por un lado, un pirata real, francés y del siglo XVII, célebre por su violencia; por el otro, El Zorro, el héroe de ficción que lleva más de un siglo multiplicándose en cine y televisión. Eiichiro Oda tomó el apellido del primero y el eco del segundo, y con eso construyó a uno de los personajes más reconocibles del animé.
La parte del folletín: El Zorro
La referencia más visible es la que cualquiera puede adivinar. El Zorro apareció por primera vez en 1919 en el relato The Curse of Capistrano, publicado en la revista estadounidense All-Story Weekly. Al año siguiente llegó la adaptación cinematográfica El signo del Zorro, y a partir de ahí el personaje no paró de multiplicarse: más de cincuenta películas, series, cómics y versiones en varios idiomas, incluyendo producciones turcas, lo instalaron como un ícono global. España, claro, se prendió con entusiasmo: llegó a producir unas catorce películas propias, casi todas en coproducción con Italia. (Lo cual dice bastante de cómo se construye un mito popular: a base de repeticiones, no de genialidades aisladas.) El guiño de Oda es tan directo que en el doblaje original al español de One Piece al personaje directamente lo llamaron Zorro Ronoa. Sin vueltas.
La parte más inquietante: François l'Olonnais
La segunda fuente es real y decididamente menos amable. François l'Olonnais fue un pirata francés del siglo XVII. En japonés, su apellido se pronuncia Roronoa, y de ahí sacó Oda la base del nombre. L'Olonnais llegó a comandar una flota de ocho barcos con 440 hombres, con la que atacó embarcaciones españolas en el Caribe. Cuando desembarcó en Maracaibo, torturó a los habitantes para que confesaran dónde habían escondido sus pertenencias, y se ganó el apodo de la plaga de España. La anécdota más escalofriante pertenece a una de sus fugas: acorralado por fuerzas españolas, tomó a un soldado como rehén, le abrió el pecho con la espada y, según los registros de la época, empezó a comerse su corazón. El escugrr retrocedió y el pirata escapó. Murió tiempo después en Panamá, también de forma violenta. Datos contrastables, no especulación: lo que cuenta la crónica de la época es exactamente eso.
Conviene aclararlo para no romantizarlo: más allá de la destreza con la espada y de la coincidencia del nombre, no existe ningún vínculo temático real entre el pirata histórico y el personaje de la serie. Oda tomó el apellido porque le gustó cómo sonaba y construyó desde ahí a un espadachín con código de honor, orientación pésima y un sueño enorme. Y eso, a esta altura, ya forma parte del ADN de One Piece: nombres que parecen inventados y que, cuando uno indaga, terminan arrastrando siglos de historia real y de ficción popular al mismo tiempo.
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