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Pymes industriales de Buenos Aires reprograman deudas y fraccionan el aguinaldo para sostener el empleo

La caída del consumo presiona la caja de las fábricas bonaerenses, que estiran pagos a proveedores y revisan cada gasto para evitar recortes de personal. La carga tributaria y la competencia importada agravan el escenario.

Por Marcelo AntileoEnergía y Vaca Muerta · 14 de septiembre de 2026 · hace 45 min

La caída del consumo golpea de lleno la estructura de costos de las pequeñas y medianas industrias radicadas en la provincia de Buenos Aires. Ante la merma de ventas, buena parte de las fábricas estira los plazos con proveedores, posterga compromisos financieros y recorta gastos con un objetivo definido: sostener la planta de personal sin recurrir a despidos.

El problema de fondo es estructural. Cuando una pyme vende menos, su facturación cae, pero sus obligaciones fijas no esperan. Sueldos, impuestos, servicios y cuotas de crédito siguen llegando con independencia del nivel de actividad, y esa brecha es la que hoy pone en jaque a buena parte del entramado manufacturero bonaerense.

Aguinaldo fraccionado y pagos estirados como recurso central

Aguinaldo fraccionado y pagos estirados, el recurso central

Entre las medidas más habituales aparece dividir el medio aguinaldo en cuotas para distribuir el desembolso a lo largo de los meses y, en paralelo, extender los plazos para cancelar obligaciones con proveedores y postergar depósitos. El aguinaldo, también conocido como sueldo anual complementario, es la gratificación que los empleadores deben abonar dos veces por año; fraccionarlo permite aliviar el flujo de caja cuando la actividad se ralentiza.

“Cuando la rentabilidad empieza a mermar, las dificultades se acumulan mes a mes. Uno trata de sostener y de no echar.”Patricia Malnati, presidenta de Jomsalva

Malnati dirige Jomsalva, una fábrica de compuestos de caucho con 53 años de trayectoria y un plantel con una antigüedad promedio cercana a los 15 años. Ese vínculo de largo plazo, según la empresaria, opera como un ancla en los períodos de menor actividad: refuerza el compromiso mutuo entre la compañía y sus trabajadores y vuelve más costoso cualquier ajuste sobre el personal.

Presión tributaria y competencia importada, los factores que más pesan

  • El impuesto sobre los Ingresos Brutos puede representar hasta un 3% de la facturación y debe abonarse aun cuando las ventas retroceden.
  • Las tasas municipales de seguridad e higiene llegan al 8% según el distrito, lo que suma otro porcentaje relevante sobre la estructura de costos.
  • La competencia de productos importados, en especial de origen chino, presiona los precios en el mercado interno y limita la capacidad de las fábricas locales para trasladar costos.
  • La subfacturación en importaciones, práctica que consiste en declarar un valor menor al real de la mercadería para reducir el pago de tributos, es señalada por los industriales como un factor distorsivo que exige controles más estrictos.
“El costo argentino, el nivel impositivo nos saca totalmente. Hay variedad de productos importados, hay algunos muy buenos, pero necesitamos controles sobre la subfacturación.”Patricia Malnati, presidenta de Jomsalva

El cuadro de situación deja a las pymes en una encrucijada conocida pero no por eso menos compleja: ingresos que se contraen, costos fijos que no se modifican y una presión tributaria que pesa proporcionalmente más cuando la facturación retrocede. Lo que falta confirmar es si esa dinámica se sostendrá en los próximos meses o si el recorte de personal terminará asomando como última variable de ajuste en las fábricas que hoy agotan todas las instancias previas para evitarlo.

MA
Marcelo AntileoEnergía y Vaca Muerta

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