Mike Amigorena agarró la olla caliente en MasterChef y ya se candidatea a comerse el rating
El actor entró a último momento para reemplazar a L-Gante y avisó que cocina con alma, pero sin título. Pastelería le debe una y el jurado todavía no sabe qué le deparó.
Vayan preparándose, porque el último en subirse al ring de MasterChef Celebrity no es un cantante de cumbia, ni un chef con estrella Michelin, ni un influencer de esos que filman todo con filtro. Es Mike Amigorena. Sí, el actor. El que ahora va a tener que defenderse entre ollas, timers que no esperan a nadie y un jurado que mira con la misma cara con la que uno mira la cuenta del supermercado a fin de mes.
Amigorena recaló en el reality el viernes 19 de septiembre, después de que se confirmara la baja de L-Gante el 14 del mismo mes. O sea: tuvo poco más de cuatro días para pasar de "yo cocino para los míos" a "ahora me mira todo el país mientras revuelvo un guiso". Ahí lo quieren ver, mientras suda frente a la cámara y reza para que el merengue no se baje.
De la cocina doméstica al reloj que pica
El propio actor reconoció que el salto es fuerte. Pasó de tener todo el tiempo del mundo entre olla y olla, a tener que armar un plato en una hora con tres jueces respirándole en la nuca. "Es un gran desafío para mí porque no es lo mismo cocinar con todo el tiempo del mundo para amigos que cocinar en una hora para un jurado", tiró, sin anestesia.
(Acá una servida de dato para los que no cocinamos ni un huevo frito sin groupie: una hora en MasterChef es lo que dura un capítulo de cualquier serie de Netflix, pero sin la posibilidad de pausar cuando la cosa se pone intensa.)
Lo que Amigorena sabe cocinar (y lo que no)
- Pescados: los maneja con soltura, según sus propias palabras.
- Guisos y cazuelas: el clásico de toda casa del valle donde la olla grande nunca falta.
- Salsas: se le da bien y lo admite sin pudor.
- Pastelería: el terreno donde más le patina el pie y donde promete aprender a fuerza de horas de programa.
“Tengo mucha afinidad con la cocina, pero bueno, no soy cocinero.”Mike Amigorena
Sobre el resto de los participantes, contó que a varios les tiene cariño y que eso no le va a ahorrar nada. "Quiero mucho a varios participantes, así que no queda más que ponerle el cuerpo y las ganas para entretener", dijo. Traducción rápida: lo van a ver transpirando la camiseta, pero sin guardar nada.
El jurado, ese misterio con delantal
Amigorena todavía no sabe con qué se va a encontrar cuando se siente delante del jurado. Pero ya les tiró un guiño que parece advertencia y declaración de amor al mismo tiempo: "Pero bueno, saben y habrá que conquistarlos". Plan claro: primero los platos, después el amor.
Si hay algo que esta edición tiene garantizado es un concursante con dos cosas que no abundan en la tele: cara de actor y ganas de meter las manos en la masa aunque le tiemblen. Veremos si la pastelería, esa gran deuda que él mismo reconoce, lo deja a salvo o lo manda directo al desafío de eliminación en el primer capítulo.
Mi recomendación, sin vueltas: hay que seguirlo de cerca, porque cuando un actor se pone a cocinar en vivo y en directo pasan dos cosas, o sale un Manjar de los dioses que te reconcilia con la vida, o un papelón que da para hablar en la mesa durante semanas. En este caso, con el palmarés que trae Amigorena, me inclino por la primera opción. Y si me equivoco, al menos nos vamos a reír.
