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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Masa, medallón y repulgue: cuánto sale realmente cocinar en casa lo que pedís por delivery

Un relevamiento de precios compara el costo de preparar pizza, hamburguesas y empanadas en la propia cocina frente a las promociones más baratas con envío. La diferencia varía según qué haya ya en la alacena y qué se cocine de cero.

Por Nahuel QuintriqueoTurismo de nieve y montaña · · hace 7 h
Masa, medallón y repulgue: cuánto sale realmente cocinar en casa lo que pedís por delivery

Les cuento de entrada lo que pasó esta semana en mi cocina, porque la nota me salió directamente de ahí: fui al súper, anoté los precios de cada producto, los pasé a la calculadora y los comparé con lo que cobran las apps de delivery por la misma comida. El resultado es más matizado de lo que uno imagina, porque depende mucho de qué cosas ya tengamos en la heladera antes de prender el horno o encender la sartén.

Pizza: el ahorro más claro y el más fácil de medir

Una pizza grande de mozzarella, de las que dan ocho porciones, sale $8.745 si compro exactamente lo que lleva la receta, ni un gramo más. La mozzarella se lleva la mayor parte: los 350 gramos que pide la preparación cuestan $7.084. Ahora, si en vez de pedir medio kilo suelto llevo el paquete entero de la marca más barata del súper, el gasto de arranque trepa a $15.820, aunque lo que sobra rinde para otras pizzas o para unos sándwiches a la semana siguiente. En los dos casos, el número queda muy por debajo del envío: la pizza más barata por app arranca en $20.000, sin contar el costo de envío. El ahorro efectivo va del 56% al 72%, y descontada la hora que lleva el levado de la masa, no hace falta ser un cocinero profesional para que salga bien. Lo charlé con Esteban, pistero de toda la vida en una pizzería de Avellaneda, y me lo resumió así: la masa es lo único que necesita tiempo, lo demás es ponerle lo que tenés en la heladera y meterla al horno bien caliente.

Hamburguesas: conviene, salvo que la alacena esté vacía

Con dos medallones, queso cheddar y unas papas fritas, el costo casero me dio $10.797 usando solo lo necesario para esa comida, es decir, unos $5.400 por unidad. La promoción más accesible de las cadenas grandes ronda los $18.000 por dos hamburguesas con papas, lo que deja un ahorro de al menos $7.200, cerca del 40%. El problema aparece cuando arrancamos con la alacena vacía: ahí sí, comprar todos los paquetes completos (medallones, panes, queso cheddar y el aceite para freír) trepa a $23.439 y supera las promociones más baratas del delivery. Una aclaración útil: buena parte del aceite que uso para las papas lo guardo colado en una botella y me rinde para tres o cuatro frituras más, así que el costo real siempre termina siendo algo menor al de la lista del súper.

Empanadas: el caso más parejo, con una trampa

Acá la diferencia se achica bastante. Una docena de empanadas de carne al horno, comprando las tapas, me salió $14.484 usando las cantidades exactas de la receta, o sea $1.207 por unidad. La carne picada, 500 gramos a $8.000, explica más de la mitad del costo total. Frente a la docena más barata en una casa de empanadas, que arranca en $16.000, la diferencia es de apenas $1.516, un 9%, y se la puede comer el envío. Ahora, si la comparación es con las pizzerías que venden empanadas por unidad a $3.500 o más, la docena hecha en casa ahorra más de $27.000, alrededor del 66%. Como en las hamburguesas, comprar todo desde cero ($30.950) puede terminar siendo más caro que la promoción más barata, aunque los sobrantes de condimentos, aceitunas, huevos y verdeo rinden para varias preparaciones más.

Mi consejo práctico para el que cocina en casa

Después de hacer las cuentas y comer bastante mientras las hacía, el consejo que me llevo es simple: antes de ir al súper, revisen qué tienen realmente en la heladera y la alacena, porque el ahorro verdadero aparece cuando ya tienen parte de los ingredientes. Comprar harina, aceite, huevos, condimentos y queso rallado en paquetes medianos y guardarlos bien rotulados en la alacena es la diferencia entre ahorrar un 9% o un 70%. La pizza es donde la diferencia es más clara y la que mejor tolera los sobrantes. Las empanadas, en cambio, conviene hacerlas solo si ya hay carne y condimentos en casa, porque si hay que comprar todo de cero, la cuenta no cierra tan fácil. Y un último dato que vale la pena anotar: el aceite de las papas fritas bien colado se reutiliza tres o cuatro veces sin problema, así que ese gasto se amortiza en varias comidas y no hay que computarlo entero la primera vez.

NQ
Nahuel QuintriqueoTurismo de nieve y montaña

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