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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Los primeros 90 días con antipsicóticos: la ventana más delicada para el azúcar en sangre y el peso

Un relevamiento con casi 97.000 pacientes adultos en Inglaterra concluyó que durante los primeros tres meses de tratamiento con antipsicóticos de segunda generación, la glucemia y el peso se disparan a un ritmo muy superior al que mostraban antes de empezar a tomar la medicación. Especialistas recomiendan controlar ambos parámetros antes de iniciar el fármaco y repetir los estudios durante ese período crítico.

Por Emanuel PaillalefSociedad · · hace 1 h
Los primeros 90 días con antipsicóticos: la ventana más delicada para el azúcar en sangre y el peso

Quien arranca un tratamiento con antipsicóticos de segunda generación tiene por delante un trimestre que los médicos empiezan a mirar con atención cada vez más grande, porque es justamente en esos primeros 90 días cuando el cuerpo suele dar las señales más claras de que algo empieza a descompensarse del lado del azúcar en sangre y del peso. Así lo advierte un estudio reciente que revisó las historias clínicas de cerca de 97.000 adultos en Inglaterra que comenzaron a tomar alguno de estos fármacos entre los años 2000 y 2023, y que terminó de publicarse el 14 de octubre en la revista The Lancet Psychiatry.

Los investigadores cruzaron datos de laboratorio y de consultorio para comparar cómo venían la glucemia y el peso antes de la primera pastilla y cómo evolucionaron después, una vez que el tratamiento ya estaba en marcha. Y el salto fue mucho más marcado de lo que suele pensarse: durante los primeros 90 días, el azúcar en sangre subió aproximadamente 14 veces más rápido y el peso corporal unas 9 veces más rápido que en los meses previos a la medicación, lo que dejó instalado un punto de inflexión muy claro para la práctica clínica.

Olanzapina, la que más mueve el termómetro

El trabajo puso la lupa sobre cuatro de los antipsicóticos de segunda generación más usados: olanzapina, quetiapina, risperidona y aripiprazol. Y otra vez la olanzapina fue la que mostró los cambios más pronunciados, porque en esos mismos primeros 90 días el azúcar creció unas 50 veces más rápido y el peso unas 10 veces más rápido que en la etapa previa al inicio del tratamiento, un dato que termina de explicar por qué esta droga en particular carga con fama de disparar el apetito y la glucemia en los pacientes que la reciben.

  • El azúcar en sangre subió 14 veces más rápido durante los primeros 90 días de tratamiento.
  • El peso corporal se modificó 9 veces más rápido en ese mismo período inicial.
  • Con olanzapina, la glucemia se incrementó 50 veces más rápido y el peso 10 veces más rápido.
  • Las mujeres presentaron un aumento de azúcar en sangre unas 24 veces más rápido, contra 10 veces en los hombres.
  • Quien ya tenía prediabetes al iniciar el tratamiento desarrolló diabetes tipo 2 en el 19% de los casos a dos años, frente a 3% en quienes tenían glucosa normal.

Prediabetes, el factor que cambia el escenario

El riesgo, además, no se reparte de manera pareja entre los pacientes. Las personas que ya tenían prediabetes al momento de empezar con el antipsicótico terminaron desarrollando diabetes tipo 2 en el 19% de los casos dentro de los dos años siguientes, mientras que entre quienes partían con niveles de glucosa dentro de los parámetros normales ese porcentaje se quedó en el 3%. Las mujeres, por su parte, mostraron un salto aún más marcado: su azúcar en sangre subió cerca de 24 veces más rápido en los primeros 90 días, contra unas 10 veces en los hombres, una diferencia que los autores del trabajo remarcan como otro llamado de atención para los equipos de salud.

“Nuestro estudio muestra que los primeros 90 días después de comenzar el tratamiento son un período clave en el que pueden comenzar los cambios relacionados con la diabetes y el aumento de peso. Con esta información en mente, los profesionales de la salud deberían verificar tanto el peso como el nivel de azúcar en la sangre antes de comenzar el tratamiento y nuevamente durante los primeros meses posteriores.”Juan Carlos Bazo-Alvarez, investigador principal y docente de University College London

El propio Bazo-Alvarez insistió en que la detección temprana no es un lujo sino una herramienta concreta: chequear peso y glucemia antes de la primera toma y repetirlos en los meses siguientes le permite al médico detectar a tiempo cualquier desvío y ofrecer a tiempo apoyo, consejos o un ajuste de tratamiento para evitar que esos cambios se terminen consolidando en un diagnóstico mucho más serio más adelante, cuando ya cuestan mucho más revertir. Lo que dejaron los 97.000 pacientes ingleses, en definitiva, es un mensaje bastante directo: el inicio del tratamiento es el momento donde más hay que mirar el termómetro metabólico, no cuando la pastilla ya lleva años en el placard.

EP

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