Expediciones a la Antártida desde Ushuaia: desembarcos que dependen del clima y del estado del mar
El operador Antarpply Expeditions advierte que el viaje al continente blanco requiere llegar con anticipación a la ciudad fueguina, aceptar cambios de itinerario y contar con movilidad suficiente para los botes neumáticos. El capitán define sobre la marcha cuándo se puede bajar a tierra.
La planificación de una expedición antártica con salida desde Ushuaia comienza antes del embarque, según advirtió Teo Gounaris, director ejecutivo de Antarpply Expeditions. El empresario recomendó a los pasajeros llegar a la ciudad fueguina con uno o dos días de anticipación sobre la fecha de zarpe, dado que una demora en los vuelos puede dejar al viajero sin posibilidad de abordar el buque. La sugerencia forma parte de un conjunto de consejos prácticos que la compañía transmite a quienes evalúan recorrer la Península Antártica durante el verano austral.
Más allá de la logística de llegada, Gounaris descartó que la experiencia exija un perfil de explorador o montañista. El requisito central, explicó, es contar con la movilidad suficiente para entrar y salir de los botes neumáticos Zodiac y para desplazarse sobre superficies irregulares, como costas rocosas, hielo o pendientes suaves. Para la vestimenta, la indicación es apostar por un sistema de varias capas que permita regular el abrigo según los cambios de temperatura, que pueden ser marcados entre el exterior, las embarcaciones y las instalaciones del barco.
Camarote, seguro y equipos provistos por el operador
La elección del camarote también incide en la experiencia de la travesía. El ejecutivo señaló que el movimiento del barco se siente con menor intensidad en los sectores bajos y cercanos al centro del buque, mientras que en las cabinas superiores las vistas son más amplias pero las oscilaciones se perciben con mayor intensidad. A esa variable se suma la necesidad de contratar un seguro de viaje con cobertura adecuada, ya que la asistencia médica en latitudes polares resulta costosa y de difícil acceso. Gounaris recomendó además consultar con cada operador qué elementos se incluyen en el equipamiento, en particular botas impermeables, prendas exteriores de abrigo y elementos de seguridad.
- Llegar a Ushuaia uno o dos días antes de la fecha de embarque para evitar perder el barco por demoras aéreas.
- Contratar un seguro de viaje con cobertura específica para destinos polares.
- Confirmar con el operador qué botas, prendas exteriores y equipos se incluyen y cuáles debe llevar el pasajero.
- Elegir camarotes en sectores bajos y centrales para reducir la percepción del movimiento del buque.
- Llevar ropa por capas que permita adaptarse a los cambios de temperatura entre el exterior y el barco.
Una vez a bordo, la navegación se inicia en el Canal Beagle y continúa hacia el Pasaje de Drake, el corredor marítimo de aproximadamente ochocientos kilómetros que separa el extremo sur de Sudamérica de la Península Antártica y cuyo estado del mar varía de una travesía a otra. Durante esa etapa, el equipo de expedition leaders ofrece charlas sobre los paisajes, la fauna, la historia polar y las pautas ambientales que rigen las visitas al continente. La programación busca complementar la navegación con contenido que ayude a interpretar el entorno antes de los desembarcos.
En destino, Antarpply procura organizar hasta dos salidas diarias de alrededor de tres horas cada una, siempre que las condiciones meteorológicas y de hielo lo permitan. Los Zodiac posibilitan desembarcos y recorridas por sectores costeros a los que el buque no puede aproximarse, con actividades que incluyen caminatas, observación de témpanos, glaciares y fauna. El recorrido previsto, sin embargo, puede modificarse sobre la marcha por el viento, el oleaje o la presencia de hielo marino, y las decisiones finales corresponden al capitán de la nave, una potestad que los pasajeros deben asumir antes de embarcarse.
Durante el verano austral es factible observar pingüinos, focas, aves marinas y cetáceos, aunque los avistamientos no están garantizados y dependen de la dinámica propia del ecosistema. El Tratado Antártico y los protocolos ambientales vigentes prohíben tocar o alimentar a los animales, y obligan a respetar distancias mínimas y normas de bioseguridad, como la desinfección de calzado y equipamientos antes de cada desembarco, para evitar el ingreso de especies no autóctonas al continente.
El buque y la oferta de cabinas
La compañía opera el buque Ushuaia, una nave con capacidad para 90 pasajeros distribuidos en 46 cabinas y suites. La embarcación cuenta con comedor, biblioteca, salón de observación y salón de conferencias, espacios que forman parte de la experiencia a bordo durante los días de navegación por el Pasaje de Drake y los canales antárticos. La información fue proporcionada por la empresa en el marco de la temporada de verano, período en el que se concentran la mayor parte de las salidas comerciales hacia el continente blanco, con condiciones de luz más extensas y temperaturas relativamente menos rigurosas que en invierno, aunque siempre por debajo del punto de congelación en la mayoría de las áreas visitadas.
