Dos pueblos cordobeses separados por 41 kilómetros para una escapada de monte, río y silencio
Capilla del Monte y San Marcos Sierras combinan cerros, caminatas y espacios de meditación, y se pueden visitar como una sola jornada o repartiendo noches entre ambos destinos.
Arrancamos la recorrida con el parte de siempre: tiempo cálido en el norte de Punilla, cielo despejado y esa brisa serrana que invita a caminar lento, ideal para quien llega buscando bajar un cambio. La propuesta que traigo hoy va para esos lectores que necesitan una escapada donde la naturaleza y la meditación vayan de la mano, y la verdad es que pocas opciones en Córdoba están tan bien pensadas para eso como la dupla que forman Capilla del Monte y San Marcos Sierras, dos localidades separadas por apenas 41 kilómetros que se pueden combinar en una sola escapada sin ningún tipo de complicación.
Lo primero que quiero decirles es que la decisión más importante la toman ustedes: pueden elegir Capilla del Monte como base y dedicarle una jornada entera a San Marcos Sierras, o bien repartir la estadía y pasar algunas noches en cada lugar. Las dos alternativas funcionan, y las dos permiten armar un recorrido distinto dependiendo de cuánto tiempo tengan y de qué anden buscando. Lo que une a ambos pueblos es el paisaje de cerros, monte y río, y lo que los diferencia es el ritmo: Capilla del Monte tiene una movida más orientada al turismo de cerro, con el Uritorco como protagonista absoluto, mientras que San Marcos Sierras mantiene ese aire más calmo, más detenido, que todavía conserva algo de su pasado hippie.
Capilla del Monte: un hotel con sala de meditación mirando al Uritorco
En Capilla del Monte me detuvo una propuesta concreta, que vale la pena conocer en detalle. El hotel Terrazas del Uritorco creó Inti Puka, un espacio pensado para la práctica de la meditación, el yoga y el bienestar personal, y lo que más me llamó la atención es que el lugar está plantado justo frente a los cerros Uritorco, Overo y las Gemelas, con esas vistas al paisaje serrano que a mí, particularmente, me cuesta muchísimo describir sin que suene a cliché, pero les aseguro que cuando uno está ahí entiende por qué la gente vuelve.
“El interés de los visitantes tiene que ver con la búsqueda de hábitos saludables y de experiencias de introspección. El atractivo del Uritorco también influye mucho en la elección del destino.”Clara Christophersen, dueña del hotel Terrazas del Uritorco
Charlando con su dueña, Clara Christophersen, me quedó claro que esto no es un invento de temporada: ella lleva tres décadas relacionada con este tipo de propuestas en la región, donde incluso abrió un espacio artesano naturista que funciona como bar de comida consciente. Cuando alguien acumula treinta años en un rubro, las palabras se eligen con más cuidado, y la suya fue muy clara: vincula el interés de los visitantes con la búsqueda de hábitos saludables y de experiencias de introspección, aunque aclara que el peso del Uritorco en la decisión del viaje es innegable. Y la verdad, coincidimos: uno no llega a Capilla del Monte de casualidad, llega por el cerro.
San Marcos Sierras: monte, río y una hostería vegetariana para bajar el ritmo
Dejando Capilla del Monte atrás y recorriendo esos 41 kilómetros de ruta, uno llega a San Marcos Sierras, donde la dinámica cambia. Acá el convite es a caminar, porque el monte y el río están al alcance de la mano y se puede armar toda una jornada solo con paseos a pie. Lo confirmó Gustavo, el guía y propietario de la hostería Cielo y Tierra, que lleva años mostrando el lugar a los visitantes junto con Marisa Wagner, su socia. Le pregunté qué era lo que más destacaba de la zona, y me respondió dos cosas que me parecieron muy ciertas: el silencio y los cielos despejados, que acá tienen una nitidez que en la ciudad ya no recuerdo haber visto.
La hostería Cielo y Tierra es vegetariana, tiene piscina, un parque amplio y una sala para meditar, así que funciona como otra alternativa concreta para quien quiera combinar alojamiento con espacios dedicados a la quietud. Pero lo que más me llevo de la charla con Gustavo es lo que pasa afuera de esas instalaciones: las noches estrelladas de San Marcos Sierras son, por derecho propio, uno de los grandes atractivos del pueblo, y conviene programarse para disfrutarlas sin prisa.
Hay un dato cultural que me parece que suma, y que a veces se pierde: San Marcos Sierras tiene una historia fuerte con el movimiento hippie argentino, del que fue punto de encuentro en la década del 70. Ese recorrido cultural se suma al entorno de monte y río para completar una visita que, como dije al principio, puede hacerse en el día o extenderse con alguna noche en el pueblo. Las dos opciones son válidas, y las dos dan tiempo de sobra para empaparse del lugar.
Cómo armar la escapada y un consejo final para el que viaja
Si andan pensando en armar esta escapada, mi consejo práctico es el siguiente: dense el gusto de repartir la estadía entre los dos pueblos, al menos una noche en cada uno. La combinación funciona porque lo que uno tiene le falta al otro, y a la vuelta van a sentir que aprovecharon mucho más el viaje que si se quedan quietos en un solo lugar. Y un dato que siempre me gusta dejar para el final: revisen el clima antes de salir, porque en las sierras de Córdoba el tiempo puede cambiar rápido, y llevar una mochila con algo de abrigo, protector solar y agua suficiente para las caminatas marca la diferencia entre una escapada linda y una escapada que se complica sin necesidad. Buen viaje, y a disfrutar del silencio, que de eso se trata.
