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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Una semana a la intemperie del barro: el operativo policial que evitó una tragedia en la meseta neuquina

Una mujer y sus tres hijos menores quedaron aislados en el Paraje La Pileta, en Catán Lil, sin poder conseguir alimentos durante siete días. Efectivos de la Comisaría 31 de Las Coloradas avanzaron doce kilómetros entre greda y lluvia para rescatarla y regresar con provisiones.

Por Emanuel PaillalefSociedad · · hace 55 min
Una semana a la intemperie del barro: el operativo policial que evitó una tragedia en la meseta neuquina

Cuando los efectivos de la Comisaría 31 de Las Coloradas levantaron el tubo, la voz del otro lado llegaba entrecortada, como si el viento se llevara la mitad de las palabras. No había un pedido claro. Solo alguien que decía estar aislado en algún punto de la meseta del departamento Catán Lil, en Neuquén, y que necesitaba ayuda. Era el miércoles, pasadas las cuatro de la tarde, y afuera caía una de esas lluvias que en la Patagonia no avisan: se instalan, se quedan y convierten los caminos en ríos de barro.

Yo lo reconstruyo a partir del parte policial y de lo que me contaron los propios uniformados, porque hasta ese paraje no se llega caminando ni en buen tiempo. Los policías se movieron primero hasta Cortaderas, un punto de referencia en la zona, intentando precisar dónde estaba la familia. La información seguía siendo difusa, pero la urgencia se sentía en la línea. Decidieron meterse de todas formas, con un móvil que se animó a avanzar por un camino vecinal completamente anegado, entre barro y greda suelta, hasta cubrir unos doce kilómetros hasta el Paraje La Pileta, ubicado a otros diez kilómetros de Cortaderas.

Una semana sin poder salir a comprar comida

Lo que encontraron al final de esa huella lodosa fue a una mujer, esposa de un productor rural de 82 años, junto a sus tres hijos de 14, 12 y 10 años. Llevaban siete días sin poder abastecerse. Las lluvias torrenciales habían transformado los únicos accesos al paraje en una trampa, y la familia se quedó a la intemperie de las necesidades más básicas: sin poder llegar a la localidad más cercana ni recibir a nadie.

“Personal policial puso a disposición el recurso humano y automotriz para realizar las tareas pertinentes.”subcomisario Ángel Salazar, jefe de la Comisaría 31 de Las Coloradas

Al primer móvil se sumó un segundo, y en total seis efectivos terminaron confirmando que la urgencia era real. Ahí nomás coordinaron la asistencia. El procedimiento fue, en los papeles, sencillo: la subieron al vehículo, la trasladaron hasta el punto donde un familiar pudo aprovisionarla de alimentos y luego la acompañaron de vuelta al paraje con las provisiones. Cuando los policías se retiraron, los tres chicos tenían qué comer.

El mapa de la vulnerabilidad que deja el temporal

  • Una familia con tres menores estuvo siete días incomunicada en el Paraje La Pileta, en el departamento Catán Lil.
  • La Policía recorrió doce kilómetros por caminos vecinales anegados para llegar hasta ellos.
  • La zona atraviesa la época de pariciones, con los productores rurales absorbidos por el trabajo de campo.
  • Para las familias crianceras que viven en parajes alejados, el aislamiento no es una excepción: es un riesgo latente cada vez que el clima se complica.
  • Doce kilómetros de barro pueden transformarse en varios días sin acceso a la localidad más cercana, y la distancia, sin reservas, escala rápido a una emergencia.

Pienso en esa mujer esperando, mirando llover, calculando cuánto quedaba en la alacena y cuánto iban a aguantar los chicos. Pienso en los policías que metieron un móvil en un barrial que se llevaba todo, sin saber si iban a volver, empujados por una llamada cortada. Y pienso que esta historia, que podría haber terminado en una tragedia, en realidad termina con tres pibes cenando gracias a que alguien del otro lado no colgó. La meseta neuquina es inmensa y hermosa, pero también es despiadada cuando el cielo se descarga: lo que para un turista es un paisaje, para una familia criancera es el lugar donde cualquier lluvia puede dejarla, otra vez, a la intemperie.

EP

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