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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Una invitación a conocer Limoges, la capital francesa de la porcelana y el esmalte, entre colecciones históricas y talleres abiertos al público

En el centro de Francia, la ciudad invita a recorrer museos, casas de fabricación y pequeños espacios artesanales donde se conservan oficios con más de un milenio de tradición

Por Silvia TarifeñoAmbiente y agua · · hace 12 d
Una invitación a conocer Limoges, la capital francesa de la porcelana y el esmalte, entre colecciones históricas y talleres abiertos al público

La recorrida por Limoges propone una combinación de caminatas por el casco histórico y visitas a espacios dedicados a dos oficios que definieron la identidad de la ciudad: el esmalte y la porcelana. El itinerario se extiende entre París y Toulouse, en el corazón del territorio francés, y articula colecciones públicas, manufacturas activas y talleres donde el visitante puede participar de una pieza propia.

El Museo Nacional Adrien Dubouché y la historia de la porcelana

La institución lleva el nombre de un mecenas del siglo XIX que impulsó la reunión de piezas representativas de la producción local. Entre los objetos expuestos se destaca el servicio Grain-de-riz, ejecutado por la manufactura Pouyat en 1878, junto a creaciones de Haviland, firma que introdujo influencias japonesas, y a piezas que dan testimonio de la presencia del movimiento art nouveau y del art déco en la ciudad.

La expansión de la porcelana en Limoges se vincula con el hallazgo de caolín en los alrededores, ocurrido hacia 1760. La proximidad de las canteras y de los bosques que proveían de leña a los hornos permitió el crecimiento de una industria que, según el relato histórico, aún se expresa en las manufacturas y los talleres que forman parte del circuito.

El Museo de Bellas Artes y la memoria del esmalte

Instalado en el antiguo palacio episcopal, el Museo de Bellas Artes reúne una colección que, según explicó el guía local Eric Boutaud, supera las 1200 piezas de esmalte, distribuidas desde el siglo XI hasta la actualidad. Entre los objetos más antiguos se conserva una medalla azul de alrededor de tres centímetros, datada cerca del año 1000. El recorrido incorpora relicarios medievales y trabajos renacentistas de Léonard Limosin, y se completa con una muestra contemporánea en la catedral Saint-Étienne, donde se exhibe Notre-Dame de la Pleine Lumière, una virgen negra realizada íntegramente en esmalte por Léa Sham’s y Alain Duban.

  • Casas de porcelana con vajilla a precios de fábrica.
  • Talleres y joyería elaborados con técnicas de esmaltado de raíz medieval.
  • Actividades de iniciación que permiten a los visitantes fabricar una pieza y llevarla consigo como recuerdo.

La producción de esmaltes en la zona cuenta con más de un milenio de historia, mientras que la porcelana se desarrolló a partir del mencionado descubrimiento de caolín. Esa continuidad se refleja en la oferta actual, que alterna entre la contemplación de piezas históricas y la participación en procesos artesanales abiertos al público.

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Silvia TarifeñoAmbiente y agua

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