Una comedia incómoda terminó en el Senado de Estados Unidos y empujó una reforma para pilotos
La segunda temporada de "Los ensayos", del creador Nathan Fielder, expuso cómo aviadores con cuadros de ansiedad o depresión podían sortear los controles médicos. La serie llegó al Congreso y, en septiembre, promovió dos leyes unánimes que ahora debate la Cámara de Representantes.
En los meses posteriores al estreno, colaboradores de varios congresistas citaron la serie al presionar a los legisladores para que avanzaran con una reforma que ya estaba en estudio desde 2024, cuando organismos especializados en salud mental habían pedido a la FAA que revisara sus criterios de aptitud. En septiembre, el Senado estadounidense aprobó por unanimidad dos proyectos de ley, uno presentado por el Partido Republicano y otro por el Partido Demócrata, orientados a fortalecer los protocolos de atención psicológica para pilotos y a facilitar que quienes lo necesiten busquen ayuda sin poner en riesgo su licencia profesional.
Las iniciativas aún deben ser votadas en la Cámara de Representantes antes de convertirse en ley. En lo esencial, apuntan a derribar un viejo dilema del sector: quienes atraviesan un cuadro psiquiátrico suelen evitar reportarlo porque temen perder su habilitación para volar, lo que deja sin atención situaciones que, en la ficción y también en el debate público, terminaron en foco esta temporada.
“No sé si sirvió de algo, pero me agrada oírlo.”Nathan Fielder, creador de "Los ensayos", al medio especializado Deadline
- La serie se estrenó en abril de 2025 en HBO y planteó la pregunta de cómo reducir los accidentes aéreos.
- Se documentó que pilotos con ansiedad o depresión podían superar los exámenes médicos y quedar habilitados.
- En septiembre, el Senado aprobó por unanimidad dos proyectos, uno por cada partido, para mejorar el acceso a la atención psicológica.
- Los proyectos deben pasar por la Cámara de Representantes antes de convertirse en ley.
- La FAA revisaba los criterios de aptitud desde 2024, a pedido de organismos de salud mental.
El episodio reabre una pregunta clásica del vínculo entre industria audiovisual y política: hasta dónde puede llegar el impacto de una producción cuando señala un problema específico del funcionamiento cotidiano de una actividad. Esta vez, la respuesta provisoria es que un programa de comedia incómodo se sentó en las oficinas de los senadores, fue citado por sus equipos de asesoramiento y acompañó el impulso de una reforma que, al menos en su primera instancia, reunió firmas de los dos partidos.
