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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Un hospital japonés le dio al robot una bandeja y una lista de mesas: así le fue

El equipo D1, de la firma Zeals, reconoce rostros y levanta cinco kilos con cada brazo. Lo pusieron a guiar visitantes y a despejar cubiertos en el comedor, una prueba insólita que abre el debate sobre el futuro del trabajo en Japón.

Por Carla SanhuezaCultura y espectáculos · · hace 16 d
Un hospital japonés le dio al robot una bandeja y una lista de mesas: así le fue

A esta altura, pedirle a un robot que te diga dónde queda el consultorio del tercer piso ya no suena a ciencia ficción. Pero que además levante la bandeja y retire la mesa del comedor del hospital, suena al invento que mi abuela hubiera recibido con un suspiro y un mate. En Nagoya, Japón, un equipo con inteligencia artificial se bancó las dos pruebas a fines de agosto de 2026, en medio del trajín cotidiano de un centro de salud.

El protagonista se llama D1 y lo fabrica Zeals. Mide 129 centímetros, se mueve sobre ruedas y tiene una estructura humanoide que, si uno se apura a mirarlo de reojo, puede confundirse con alguien amable perdido en los pasillos. Una cámara le permite reconocer rostros, mientras que sus dos brazos están capacitados para levantar hasta cinco kilos cada uno. El precio de partida ronda los cinco millones de yenes, unos 32.000 dólares al cambio.

Por qué lo mandaron al comedor

La lógica de la prueba es simple y, a la vez, bastante astuta. Antes de soltar a un robot en una sala de cirugía o en la línea de producción, conviene ver cómo se las arregla con lo que cualquiera hace en su día: recibir a un visitante perdido y recoger los platos. Para Masahiro Shimizu, director ejecutivo de Zeals, el ensayo sirve para juntar datos de entrenamiento y comprobar que la máquina resulte útil en situaciones reales. La empresa tiene previsto fabricar 100 unidades antes de marzo de 2027 y acumular 10.000 horas de operación. El negocio se apoya en distribuidores y socios que ofrecen los equipos en arrendamiento.

  • El D1 reconoce rostros y se mueve en interiores.
  • Cada brazo levanta hasta cinco kilos, suficiente para bandejas y.
  • La meta de Zeals: 100 unidades y 10.000 horas de uso antes de marzo de 2027.
  • Se venderá un comercial y se comercializará mediante socios y leasing.
  • Una firma de Nagano planea sumarlo en abril de 2027 junto a sus nuevos empleados.
  • Una aseguradora ya diseña pólizas para los usuarios del equipo.

Porque, claro, no se trata solo de mover bandejas. La idea es que el robot aprenda en el barro, con tareas reales, hasta convertirse en un compañero de trabajo presentable. Kakuichi, una compañía de Nagano que vende acero y sistemas de gestión energética, proyecta sumar un humanoide en abril de 2027, ni más ni menos que junto con sus nuevos graduados. Con la ayuda de Play Robotics piensa destinarlo a manufactura, ventas y otros sectores, para que se forme haciendo. Riu Tanaka, director ejecutivo de la empresa, lo dijo sin rodeos: hace falta preparar a los empleados para sacarle jugo al equipo. Algo así como cuando a uno le avisan que llega un becario al área y hay que enseñarle desde cómo se prende la cafetera hasta dónde quedan los archivos.

Y ahora, a asegurar al robot

La movida también tiene su costado asegurador, porque donde hay un cacharro que se mueve solo, tarde o temprano aparece un papel firmado. Mitsui Sumitomo Insurance se asoció con Zeals para ofrecer pólizas a los usuarios del D1. Masaki Oshiro, gerente de una sucursal de la aseguradora, identificó los riesgos más evidentes: daños a personas o bienes y filtraciones de información por ataques informáticos. Traducido al cristiano: si el robot se lleva puesto a alguien en el pasillo o si alguien le hackea el menú de la cafetería, alguien tiene que responder.

Estas pruebas se inscriben en una política más ambiciosa del gobierno japonés, que se propuso llegar a los diez millones de robots con IA funcionando antes de 2040. La cifra suena enorme, pero el país arrastra un problema demográfico conocido: faltan manos para hospitales, fábricas y oficinas. Mientras tanto, en Nagoya ya hay un D1 que reconoce caras y retira bandejas, y unos cuantos lectores que, como yo, todavía no decidimos si nos parece fascinante o apenas un poco inquietante. Mi recomendación, si pasan por allá: pregunten, sácense una selfie con el humanoide y disfruten del espectáculo. El mate, por las dudas, mejor lo cargan ustedes.

CS
Carla SanhuezaCultura y espectáculos

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