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Tres clásicos y un catálogo entero para discutir en la mesa del domingo

Filmin junta a Dreyer, Kubrick y Coppola en una selección que va del juicio a Juana de Arco al pánico nuclear y a la mafia. Un repaso, con ironía y ganas de volver al sillón.

Por Carla SanhuezaCultura y espectáculos · 25 de septiembre de 2026 · hace 1 h

A veces uno se sienta frente al catálogo de cualquier plataforma con la misma sensación que tiene al abrir la heladera: está lleno, pero nada convence. Filmin, claro, no es la heladera. Y esta selección que junta a Dreyer, Kubrick y Coppola es una buena excusa para discutir de cine como se discutía antes, alrededor de una mesa y no de un grupo de chat.

Lo que ofrece el portal es un recorrido por épocas y registros muy distintos, que va del cine mudo de los años veinte a la sátira de la Guerra Fría y al drama mafioso de los setenta. Tres películas funcionan como puerta de entrada y cada una abre un mundo aparte.

Juana de Arco, el rostro como prueba

La pasión de Juana de Arco, de 1928, es la rareza que ningún algoritmo recomendaría primero. Carl Theodor Dreyer la construyó casi entera a base de primeros planos: María Falconetti, Eugene Silvain, Maurice Schutz, Michel Simon y un joven Antonin Artaud. La película cuenta el proceso a la heroína francesa como si fuera un juicio filmado, y la cámara se pega a las caras hasta que duelen. Hay que verla con paciencia, sin celular al lado, y con la luz apagada para que el silencio haga lo suyo.

Kubrick, o cómo reírse de la bomba

¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú, de 1964, es de esas películas que envejecen mejor que muchas noticias. Stanley Kubrick toma el pánico nuclear y lo convierte en comedia negra, con Peter Sellers, George C. Scott, Sterling Hayden, James Earl Jones y Keenan Wynn haciendo de generales desquiciados. La sátira sigue vigente, claro, porque la posibilidad de que un botón apriete un mundo entero sigue siendo una idea bastante razonable (y bastante triste).

El padrino, la violencia con luz y sombra

Después está El padrino, de Francis Ford Coppola, con Al Pacino, Marlon Brando, Robert Duvall, James Caan y Diane Keaton. La película cuenta la historia de la familia Corleone mientras desliza una pregunta sobre el sueño americano que a esta altura suena casi obvia. La puesta en escena trabaja con contrastes de luz y una violencia estilizada que todavía enseña a medio Hollywood cómo se hace. Es cine para ver dos veces: la primera por la historia, la segunda por cómo está filmada.

Y además, un menú para todos los gustos

  • Buster Keaton, con una comedia que cruza lo cotidiano y lo fantástico, ideal para quien quiera reírse sin culpa.
  • Fritz Lang, con una pieza de ciencia ficción atada al expresionismo alemán, perfecta para noches de insomnio.
  • Ida Lupino, con un suspenso de 71 minutos que mete toda la tensión dentro de un auto, como si el mundo se redujera a un volante y un miedo.

Mi recomendación, si la mesa familiar todavía discute qué ver: empiecen por Juana de Arco, sigan con Kubrick y terminen con El padrino. Es una velada larga, sí, pero el café y las opiniones sobre Brando van a sobrar. Y a nadie le va a faltar tema para el lunes.

CS
Carla SanhuezaCultura y espectáculos

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