Jueves, 27 de agosto de 2026
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Tirante rompió el molde: le ganó a Djokovic, se metió entre los 50 y va por más

Por Rodrigo BertoliniDeportes · 27 de agosto de 2026 · hace 1 h

Arrancó la noche con las piernas tiesas y la cabeza en otro lado. Del otro lado de la red lo esperaba Novak Djokovic, el público casi todo del serbio y un Masters 1000 en juego. Thiago Tirante perdió el primer set sin encontrarle la vuelta a la pelota. Pero hubo un game en el segundo set, uno de esos que se estiran hasta el infinito, que duró cerca de dieciocho minutos y le cambió la cabeza. A partir de ahí, el argentino se soltó, dejó de pensar en el nombre que tenía enfrente y empezó a jugar como juega siempre.

Un set para cada uno y el mundo nuevo

Cuando se quedó con el segundo set, el partido se reinició. Las pulsaciones, también. El tercer set fue, según sus propias palabras, el mejor que jugó en toda la noche. La confianza fue creciendo game a game hasta que llegó el punto final y la cancha se le vino encima.

“Acá está todo empatado, vamos a un tercer set, a ver quién maneja mejor los momentos importantes.”Thiago Tirante

El cruce en la red duró lo que dura un suspiro. Djokovic lo felicitó y le deseó suerte. Tirante le agradeció todo lo que hizo por el tenis y le dijo que fue un placer compartir la cancha con él. Las emociones estaban tan arriba que ninguno extendió la charla.

Qué hay detrás del salto al ranking

  • Cambio de raqueta: dejó la Blade, que le resultaba demasiado rígida para su estilo, y pasó a un modelo que le da más efecto y potencia. La decisión la tomó después de una semana de pruebas con resultados positivos.
  • Trabajo con dos psicólogos deportivos, una rutina diaria de concentración y menos ojo puesto en lo que hacen los rivales.
  • Más foco en el propio proceso y menos en el resultado final.
  • La serie de Copa Davis en Corea del Sur como punto de inflexión: jugó como primera raqueta, cargó con la presión y la derrota, sobre una superficie rápida y desconocida, lo terminó haciendo más fuerte de lo que imaginaba.

El lunes posterior al partido apareció en el puesto 42 del ranking ATP, su mejor marca histórica. El próximo objetivo ya está en el calendario: el US Open. Mientras tanto, el circuito sigue y el Naranja de la raqueta ya sabe que puede ganarle a cualquiera en cualquier cancha.

Yo lo veo así: Tirante no ganó un partido, ganó un permiso. El permiso de creerse que pertenece. A veces, el tenis se juega mucho más con la cabeza que con la muñeca, y este pibe, en Cincinnati, lo entendió mejor que nunca.

RB

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