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Siete platos para no aburrirse en la cocina: de malfattis tiernos a un bourguignon que no duele en el bolsillo

Un recorrido por el menú semanal que propone la sección de recetas: pastas sin amasar, fugazetta, milanesas, guisos y un postre de chocolate que se banca sin harina de trigo.

Por Nahuel QuintriqueoTurismo de nieve y montaña · 7 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Les cuento de entrada cómo está el parte en la cocina, que es lo nuestro: el día arrancó con el cielo encapotado en la Ciudad de Buenos Aires, una llovizna persistente desde la madrugada y térmica que no pasa de los 14 grados. Buena jornada para quedarse adentro y prender el horno. Ahora sí, vamos a lo que vinimos: siete recetas para esta semana que van de lo más simple a lo más elaborado, todas con ingredientes frescos o de despensa, y con el plus de que casi todas admiten variaciones según lo que haya dando vueltas por la heladera.

Los malfattis de espinaca y ricota, esa pasta que se hace sin amasar

El plato más convocante del menú, sin vueltas, son los malfattis de espinaca y ricota. El nombre en italiano significa, ni más ni menos, mal hechos: se arman de manera irregular con cuchara o con las manos, sin molde ni técnica rebuscada. La mezcla lleva espinaca, ricota, harina, huevo y queso rallado, y la gran ventaja es que no hay que amasar nada. Se pueden hervir directo en la salsa o cocinarlos en agua y gratinarlos al horno con queso abundante por arriba. La espinaca aporta vitaminas y minerales; la ricota y el queso suman proteínas y calcio. Me lo crucé el domingo pasado en una cocina de Saavedra y la cocinera, Fernanda, me decía mientras los pasaba al horno: estos son nobles, salen aunque uno no tenga idea.

Una ensalada tibia, una milanesa de merluza y la fugazetta

Para los que prefieren algo más liviano, está la ensalada tibia de espárragos, que combina texturas: la yema cremosa, el crujiente del rabanito y la panceta, y el sabor particular del espárrago. Un punto a favor, y lo subrayo porque en casa lo agradezco: los ingredientes se pueden cocinar con anticipación y saltearse juntos en el último momento, así que es ideal para una cena entre semana donde uno llega tarde y cansado.

Después aparece la milanesa de merluza a la inglesa, rebozada con una cubierta simple y aireada que forma una corteza dorada al freír y deja el interior bien jugoso. El acompañamiento de siempre son las papas fritas y la salsa tártara, aunque bien se puede sumar una ensalada verde para alivianar.

Y para una cena familiar sin complicarse demasiado, la fugazetta se lleva todos los aplausos: mucha mozzarella, cebolla abundante y una base que se puede preparar con tiempo y guardar en el freezer hasta el momento de llevarla al horno. Es comida que a los chicos y a los grandes les cierra.

Guiso de fideos, bourguignon accesible y una marquise sin TACC

El guiso de fideos es la opción para aprovechar lo que va quedando por la heladera: un trozo de carne, zapallo, papa, zanahoria o cebollita de verdeo se combinan en la olla sin ninguna ley estricta. Como todo guiso de ley, mejora al día siguiente, así que conviene cocinar de más.

El plato que más me llamó la atención es el boeuf bourguignon económico, que adapta el clásico francés de carne al vino tinto usando cortes más accesibles del mercado. Los champiñones, que son parte de la receta original, quedan como opcionales en esta versión. La clave pasa por la cocción lenta, que es lo que ablanda la carne y concentra la salsa. Me lo confirmó Nicolás, pistero de un restaurante de Caballito, cuando le pregunté cuál era el secreto: tiempo, me dijo, tiempo y un vino que uno tomaría con gusto.

Para cerrar la semana con algo dulce, la marquise de chocolate sin TACC reemplaza la harina de trigo por harina de almendras. El resultado es un postre de textura aterciopelada y sabor intenso, y el cambio de ingrediente no modifica el perfil del chocolate. Para quienes conviven con alguien celíaco en la casa, es un hallazgo.

Consejo práctico para el que se sienta a la mesa

Si van a poner en marcha el menú, mi sugerencia es arrancar el domingo por los malfattis y el bourguignon: ambos reposan mejor de un día para el otro y dejan la semana más simple. El lunes se arma la ensalada tibia, el martes la fugazetta que ya tenían en el freezer, y la milanesa de merluza va para el miércoles o jueves. Los guisos y el postre cierran el finde siguiente sin esfuerzo extra. La cocina, cuando se organiza así, deja de ser un problema y pasa a ser una aliada. Buen provecho.

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Nahuel QuintriqueoTurismo de nieve y montaña

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