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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Seagal cambió la cámara por la patrulla: ahora cuida la frontera texana con su diploma de aikido bajo el brazo

El actor que supo quebrar cráneos en la pantalla grande se calzó el uniforme del condado de Hudspeth y se metió de lleno en operativos de control fronterizo. Spoiler: las autoridades dicen que lo hace por vocación, no por marketing.

Por Carla SanhuezaCultura y espectáculos · · hace 1 d
Seagal cambió la cámara por la patrulla: ahora cuida la frontera texana con su diploma de aikido bajo el brazo

A veces la vida imita al cine, pero con menos explosions y más papeleo. Steven Seagal, el hombre que en los noventa nos vendió la fantasía de que un policía podía resolver todo a base de patadas voladoras y frases masticadas con la boca entreabierta, se calzó el uniforme de verdad y se fue a patrullar la frontera de Texas. Así, tal cual. Sin dobles de riesgo, sin guion y, aparentemente, sin manager.

Su nuevo territorio es el condado de Hudspeth, un tramo de tierra texana donde el calor pega fuerte y las cámaras de Hollywood quedan bastante lejos. Ahí se lo vio sumarse a operativos de seguridad fronteriza, siempre abajo de agentes del orden, con armas de precisión incluidas. La movida la confirman las fuerzas locales, que se encargaron de aclarar un par de cosas.

Vocación pura y dura, dicen los jefes

“Está aquí porque le importa el país y quiere contribuir como cualquier otro residente.”Integrante de las fuerzas del condado de Hudspeth

Los muchachos del condado fueron tajantes: no, no es una estrategia de marketing, no, no es un cameo con chaleco táctico. Dicen que el tipo laburó en serio durante las jornadas de vigilancia y que su compromiso fue concreto, no decorativo. Algunos vecinos se cruzaron con él y se frotaban los ojos, como cuando ves a un famoso comprando en el súper un martes a las once de la mañana.

  • A los cinco años vio una exhibición de artes marciales y se le plantó la semilla en la cabeza.
  • A los 17 se mandó solo a Japón, sin hablar una palabra del idioma y sin un conocido que lo espere.
  • Se formó en dojos tradicionales y se sacó el cinturón negro de aikido, hasta llegar al séptimo Dan.
  • Fundó una academia de artes marciales en Japón, hoy en manos de su exesposa, Miyako Fujitani.
  • Llevó esa formación a la patrulla: control, precisión y cero golpes de más, como manda el aikido.

Y acá viene lo interesante (o lo insólito, según cómo se mire). Seagal no se crió viendo tutoriales de YouTube ni haciendo seminarios exprés de fin de semana. Se formó desde pibe con maestros japoneses, en una disciplina que, según sus propias palabras, va de la armonía y la energía antes que de la mandíbula rota. Esa escuela, dice él mismo, le enseñó a buscar el control del otro sin necesidad de partirlo en dos, una filosofía que, aplicada a una patrulla fronteriza, suena casi zen.

La pregunta incómoda que nadie anima a hacer en voz alta

Todo esto deja picando una pregunta que a mí, particularmente, me da vueltas en la cabeza: cuántas veces una carrera artística termina siendo el trampolín para un rol cívico de verdad y cuántas veces es puro decorado para la foto. Porque a Seagal lo conocemos por Hard to Kill, Out for Justice y Under Siege, cintas donde resolvía la situación a las piñas. Pero este Seagal texano, con uniforme y todo, parece otro capítulo de la misma historia: uno donde el tipo, en lugar de rodar una escena, se calza las botas y sale a hacerla.

Mi recomendación, si te copa el cruce entre famosos y uniformes, es mirar esta nota con la misma cara de póquer con la que Seagal mira a sus rivales en las películas: sin creerte nada del todo, pero atento a lo que pueda pasar. Después me contás.

CS
Carla SanhuezaCultura y espectáculos

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