Sabalenka volvió a sonreír: pasó por arriba a Zarazúa y ya piensa en Bartunkova
La bielorrusa ganó 6-1 y 6-3 en una hora y dos minutos, en su primer partido tras el US Open. Ahora va por la checa y por un título que todavía no tiene: el de Pekín.
Arrancó donde se había ido la conversación grande del circuito: Aryna Sabalenka pisó la cancha del WTA 1000 de Pekín y, en una hora y dos minutos, mandó a Renata Zarazúa de vuelta a México con un 6-1 y 6-3 que no merece discusión. Fue el primer partido de la bielorrusa desde el US Open 2026 y volvió a parecerse a ella: potencia, cintura caliente y muy pocas ventanas para la rival.
El regreso después del golpe en Nueva York
Hay un dato de contexto que pesa más que cualquier estadística del partido: Sabalenka dejó de ser la número uno del mundo en Nueva York. Elena Rybakina le sacó el lugar y, de paso, se quedó con el título que la bielorrusa había levantado. Se cortaron así 99 semanas consecutivas arriba de todas. Duele leerlo, ¿no? A mí me suena a los ciclos largos de los clubes grandes: el día que te bajan del podio, lo primero que se pone a prueba es la cabeza.
Ella misma lo había dicho en la previa: necesitaba volver a disfrutar del tenis. Y la manera de pasarlo bien, en este deporte, suele ser ganar. Lo hizo sin titubear: cedió un solo game en el primer set y tres en el segundo, con un trámite que se pareció más a una práctica con público que a un partido oficial.
Lo que se juega en la capital china
Pekín es una de las cajas fuertes que Sabalenka todavía no pudo abrir. Tiene diez títulos de WTA 1000 en la vitrina y ninguno en esta ciudad. Esta temporada ya pasó por la caja fuerte en Miami y en Indian Wells, así que una consagración acá la dejaría con tres coronas del nivel más alto en el año, una cifra que ya empieza a hablar de temporada histórica. Además, cada victoria le sirve para acercar a Rybakina en el ranking antes del Masters de fin de año.
- Sabalenka viene de consagrar 2-1 el historial ante Zarazúa en sus cruces directos.
- El próximo partido será ante la checa Nikola Bartunkova, en una llave que se presenta accesible en el papel.
- Rybackina y Sabalenka no se cruzan en el cuadro inmediato: la kazaja sigue su camino por la otra mitad.
Me quedo con una imagen: la de una jugadora que vuelve a la cancha después de perder el trono y, en lugar de esconderse, sale a comerse el partido. No es un detalle menor. Bartunkova espera, el cuadro sigue abierto y el calendario no se detiene. Y a vos, ¿te imaginás a Sabalenka levantando el trofeo que le falta en esta ciudad, o creés que el Masters la va a encontrar todavía con la espina del número uno clavada?
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