Miércoles, 26 de agosto de 2026
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Rubén Rada se fue y dejó un mapa para entender a los pibes que cantan hoy

El uruguayo murió con una mochila de declaraciones sobre Tini, Trueno, Wos y el recambio generacional que todavía resuenan. Repaso de un discurso que combinó elogio, autocrítica y una advertencia sin vueltas.

Por Carla SanhuezaCultura y espectáculos · 26 de agosto de 2026 · hace 44 min

A veces un artista se va y lo más jugoso que deja no es su música sino las cosas que dijo cuando todavía estaba a tiempo de corregirlas. Rubén Rada murió y en las redacciones aparecieron declaraciones suyas sobre los músicos jóvenes que, leído todo junto, parece casi un manual de instrucciones para entender el presente de la música popular argentina y rioplatense.

(No, no es exageración: lean hasta el final y vean si no.)

El catálogo de afinidades que armó en sus últimas charlas

  • Tini, Trueno y Wos, a quienes definió como artistas que están rompiendo.
  • Conociendo Rusia y Nafta, sumados a una camada que describió como maravillosa.
  • Catriel, Ricardo Mollo y El Plan de la Mariposa, con quienes se cruzaba cada vez que iba a Montevideo.
“Hay un montón de pibes nuevos que son maravillosos, a los cuales quiero mucho.”Rubén Rada

Lo interesante es que la lista no fue un gesto condescendiente de veterano amable. Rada venía con una idea más incómoda, de esas que a la generación anterior le cuesta digerir: el pasado no fue mejor. Y lo dijo tal cual, sin el consuelo barato de la nostalgia que muchos colegas suyos sí se permiten. Para él, el mejor tiempo era el que viven los jóvenes ahora, porque es el tiempo de ellos. Punto.

También contó una anécdota que vale como prueba de que hablaba en serio. Grabó con un rapero un tema que acumuló quince millones de reproducciones y sus propios nietos le dijeron que recién ahí se había ido para arriba. Lo contó con humor, pero también como evidencia de que si un tipo con seis décadas de carrera decide leer el presente con otras claves, algo está diciendo sobre cómo se mide el éxito hoy.

La advertencia que sobrevuela todo lo demás

Claro que Rada no se quedó solo en el elogio. Para los que están empezando soltó una frase que parece tatuada: que se diviertan, pero que no se queden ahí, porque después de esto tiene que venir otra cosa, si no la gente no les cree. Es una manera brutal de decir que el fenómeno inicial se gasta rápido y que la carrera se construye en lo que viene después del primer envión.

Y después, la parte que más duele y más honra: se describió a sí mismo como un músico que es más conocido por los músicos que por el público. Me conocen todos los músicos del mundo, pero no el público, dijo, y lejos de victimizarse lo asumió como un dato de la realidad. No le tembló la voz al admitir que no alcanzó la masividad de otros colegas de la región. En una industria donde todos mienten sobre sus números, esa franqueza es casi un acto de rebeldía.

El legado, leído sin solemnidad

Entonces, ¿qué queda? Queda un tipo que pudo haberse quejado del ruido generacional y eligió celebrar lo que viene. Que pudo haberse instalado en la estatua y prefirió grabar con un rapero. Que pudo haber callado las críticas y lanzó una advertencia pública a los que están empezando. Es una combinación rara, casi de valle: la misma que tiene un viejo de finca que conoce cada surco pero se sube al tractor nuevo sin quejarse.

Mi recomendación, sin vueltas: si te interesa la música rioplatense, no te quedes solo con los hits póstumos. Busquen las entrevistas completas de los últimos años. Ahí está el verdadero Rubén Rada, el que eligió mirar para adelante hasta el último día y les dejó el mapa a los que vienen.

CS
Carla SanhuezaCultura y espectáculos

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