Viernes, 4 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
PortadaTurismo
Turismo /

Recoleta, toneles y silencio: un hotel que respira vino mendocino a metros de Alvear

A pasos de la avenida más lujosa de Buenos Aires, un boutique de 29 habitaciones construido por integrantes de la familia Catena convirtió al vino argentino en su lenguaje arquitectónico. Bañeras talladas en una sola pieza, una cava con cerca de 300 etiquetas y una parrilla firmada por nombres de peso: la recorrida por un lugar que en 2025 entró en el top 14 de Sudamérica según los lectores de Conde Nast Traveler.

Por Nahuel QuintriqueoTurismo de nieve y montaña · 4 de septiembre de 2026 · hace 11 h

Les cuento de entrada lo que me encuentro al llegar, porque la verdad es que la primera impresión ya marca el tono de todo lo que viene después. La mañana en Buenos Aires viene tranquila, con esa temperatura agradable de la primavera porteña que invita a caminar sin apuro por Recoleta, y yo me acerco hasta la avenida Quintana con la sensación de que voy a ver algo distinto a lo habitual en la hotelería de la zona. A pocos metros de la avenida Alvear, una puerta de seis metros de madera de roble francés me espera en la vereda. Pesa tanto que uno solo no la mueve: hay que empujar entre dos para que ceda. Esa puerta, me explican, fue armada con los toneles que alguna vez guardaron vino, y es la primera pista de que el lugar no juega a tener una estética vinera: directamente está construido alrededor del vino.

Cruzo el umbral y lo confirmo. Son apenas 29 habitaciones, ninguna igual a la otra, distribuidas en un edificio que la familia Catena puso en pie a comienzos de la década de 2010 con una idea muy clara: que cada rincón hablara del vino argentino, y por extensión, de la Mendoza profunda. Las bañeras fueron talladas allá, en Mendoza, a partir de una sola pieza de madera, y por eso no se repiten: cada una tiene su forma, su veta, su carácter. En el piso doce, dos dúplex se reservan lo mejor del juego, con terraza propia y vista directa hacia la Basilica del Pilar. Las del sexto, en tanto, suman sauna seco privado, un detalle que a esta altura del mercado ya no es menor.

La cava, el bar y una cocina con sello patagónico

El centro nervioso del lugar se llama Verdot, y es el bar de vinos del hotel. Lo preside una cava climatizada de cuatro metros de largo por tres de alto donde descansan cerca de 300 etiquetas que recorren el mapa vitivinicola argentino: Mendoza, por supuesto, pero tambien Salta, San Juan, la Patagonia y La Rioja. Abre de mediodia a medianoche y ofrece catas guiadas por sommeliers, tanto en formato privado como para grupos de hasta 50 personas, algo que lo vuelve una opción concreta para eventos corporativos o reuniones de amigos con ganas de aprender de verdad.

A la noche, en el mismo edificio, se enciende Rufino, una parrilla que solo funciona para la cena y que se abastece en parte de una huerta propia que esta escondida en el subsuelo. La carta de cocina lleva la firma de un especialista en cocina patagónica, mientras que la de tragos la escribe el bartender de Florerieria Atlantico, un bar que en su momento figuró entre los 50 mejores del mundo. La combinacion no es casual: la idea es que un huesped pueda cenar un cordero patagonico, tomar un malbec de altura y terminar con un coctel de autor, todo bajo el mismo techo.

  • Piso ocho: spa con pileta climatizada, sauna seco, sauna de vapor y sala de masajes.
  • Sala de reuniones con servicio de videoconferencia sin cargo adicional, algo poco frecuente en la hotelería premium de Recoleta.
  • Desde mayo de 2026, el hotel avanza en una reforma piso por piso que promete no alterar la estetica original.
  • En 2025 quedo en el puesto 14 del ranking Top 20 Hotels in South America de los Readers Choice Awards de Conde Nast Traveler, segundo entre los argentinos de la lista.
  • Cerca del 80 por ciento de los huespedes son extranjeros, con predominio de estadounidenses y mayor presencia europea durante el invierno boreal.

El barrio como extension de la experiencia

Lo que me gusta de este tipo de hospedajes es que el edificio no se termina en la puerta que da a la calle. La avenida Alvear, a metros del hotel, conserva ese aire de postal que el viajero busca cuando piensa en Recoleta: palacios transformados en embajadas, casas de antiguedades, cafeterias historicas y la Recoleta misma a pocas cuadras, con su cementerio que es casi un museo a cielo abierto. Es un barrio que se recorre caminando, y eso para un hotel boutique termina siendo parte del producto: uno sale, da veinte pasos y ya esta en otra epoca.

“La idea siempre fue que el huesped sintiera que estaba entrando a una bodega mendocina, aunque estuviera a tres mil kilometros de Mendoza. Por eso cada detalle esta pensado para que el vino no sea solo lo que se bebe, sino lo que se ve, se toca y se huele.”Guia del hotel

Antes de irme, le pregunto a Marcos, uno de los pisteros que me acompana en la recorrida, que le diria a alguien que esta por venir por primera vez. Se queda pensando un segundo, despues me dice, con esa calma que tienen los que laburan en lugares donde la gente viene a pasarla bien, que se tome su tiempo en la cava, que no tenga apuro por elegir un solo vino, y que si puede, se quede aunque sea dos noches: una para conocer el hotel y el barrio, y otra para volver a disfrutarlo con otros ojos. Le hago caso, entonces, y se lo dejo como consejo practico para el que viaja: no se apuren, dense el permiso de probar dos veces, porque un lugar asi esta pensado justamente para eso.

NQ
Nahuel QuintriqueoTurismo de nieve y montaña

Te puede interesar